viernes, 25 de mayo de 2012

Capítulo 33 y 34 ¡Mientes!

No sé cuánto tiempo llevaba en esa posición, pero la noticia me había caído como un balde de agua fría, intenté verme lo más normal posible, incluso traté de cambiarme de posición y bajar la mirada… pero no era eso lo que me impresionaba… ¿Había una posibilidad de que Bill trajera el corazón de Matt? Siempre lo supe, el destino no podía dejarme sin él. Brooke estaba algo incomoda, ella me conocía a la perfección, seguramente se imaginaba lo que pasaba en mi mente en estos momentos, mientras los padres de mi amiga tomaban su taza de café, miré hacia la ventana, tratando de disimular una lagrima que caía por mi mejilla. -¿Por qué no me lo dijeron? –dije con voz entrecortada. Y me dirigí a Brooke. –No puedo creer que me hayas ocultado eso. –Lo sé, estaba comenzando a salirme de mis casillas seguramente hago mal. ¿Pero es lo que me merezco por idolatrar a una persona? Mi vida sin Matt es un verdadero caos y Brooke sabía eso de sobra, no podía creer que me haya hecho esto. -Madison, yo me enteré días después de la muerte de mi hermano. –Trato de hacerme entrar en razón. Pero era demasiado tarde. -Hija… -Habló el padre de Matt. –Hay muchas personas que fueron beneficiadas, el doctor nos dio a elegir. –No quería hacerles pasar un mal rato así que decidí aceptar, total era su familia y ellos eligieron. Solo me limité a asentir con la cabeza. Miré disimuladamente el reloj, en media hora había quedado con los chicos en el estudio… Brooke se despidió de sus padres y nos fuimos hacia el estudio. Yo permanecía lo más callada posible, busqué las llaves del auto en mi inmenso bolso, siempre me pasaba lo mismo estas jugaban a las escondidillas. Hasta que por fin las encontré y las dos nos subimos al auto. -No creí que te pusieras así. –La miré de reojo, tratando de ignorar un poco el tema, me concentre en arrancar el motor del auto y salir del estacionamiento despacio. –Te conozco a la perfección, pero es mejor que dejes las cosas como están. Nunca sabrás quienes recibieron las donaciones de Matt. -Tengo que hacerlo Brooke. –Ella me fulminó con la mirada. -¡Es una locura! ¿Sabías que puedes tener muchos problemas si se te ocurre investigar algo? –Ella se cruzó de brazos y miraba la ciudad desde su ventana. Yo permanecí en silencio, lo único que quería en estos momentos era estar con Bill necesitaba su sonrisa tranquilizadora, algo que acabara con la angustia. Era una pena, que me sintiera así, nos quedamos en silencio el resto del camino, tenía demasiadas cosas en la mente como para discutir con mi mejor amiga, por fin pude encontrar un estacionamiento cerca de la entrada, tomé mi bolso y todo lo que necesitaba, cerré la puerta del auto, Brooke no dijo nada había tensión en el ambiente, hasta que llegó a mi lado. -¿Me prometes que no harás nada indebido? -Me miró fijamente, ella era un poco más alta que yo, dado a sus dotes de bailarina de Ballet clásico. Pensé unos segundos, una mentirita piadosa no afectaría en nada. -Te lo prometo. –Dije con mucha convicción. -¡Mientes! – ¡Maldición! Esta mujer me conocía a la perfección. -¡Brooke! –Discutí como una niña pequeña. -¿Sabes cuándo daño le harás a él? –Ella dirigió la mirada hacia la puerta del estudio, apresuradamente giré la cabeza, Bill no estaba suficientemente cerca como para escuchar nuestra rara conversación. Sonreí de manera automática. -¡Llegaron! –Bill se acercó y rodeó con su brazo mi cintura, las palabras de Brooke todavía resonaban en el aire, estaba comenzando a sentir algo de angustia. Dirigí la mirada hacia el suelo, avergonzada. En cambio Brooke podía disimular sin ningún problema el entusiasmo. –Estaba a punto de llamarte, me toca grabar mi parte y te estaba esperando. –Por fin pude mirarlo a los ojos. -Ah. Está bien. No importa que entre Brooke con nosotros ¿verdad? –La señalé con el pulgar. -¿Bromeas? -Contestó Bill algo ofendido. -¡Claro que no! Ya habíamos hablado sobre eso Madison. –Me juntó un poco más a él y me besó en la frente ¿Por qué me sentía la persona más cruel del planeta? Pero es que yo lo sabía, los sueños, las diferentes maneras que me hablaba y me besaba… todas eran muy propias de Matt, las fechas coinciden, he recordado cada día desde que él no está conmigo. Pero por otra Parte si quería a Bill pero los sentimientos eran totalmente diferentes… Me estaba portando de una manera pésima. Caminamos despacio hacia las oficinas, al entrar pude ver a Jane en la recepción, nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja, esa mujer era de acero. -Hola Jane… Te presento a mi amiga Brooke. –Ambas se saludaron cordialmente, mientras Tom salía de una de las oficinas, al parecer algo enfadado, normalmente era muy extraño en él, no recuerdo haberlo visto molesto ¡Nunca! -¡Jane! Mi guitarra se ha retrasado, ¿Ya fueron por ella? –Jane con toda su paciencia fue hacia el teléfono. -Tom… -Lo llamó su hermano este volteó y nos miro, posando sus ojos en mi amiga, ya sabía lo que seguía… las sonrisas pícaras y sexys de Tom. –Ella es Brooke la amiga de Madison. -Hola. –Dijo Brooke con poco de entusiasmo, más de lo normal. Pude ver la cara de Jane al fondo, parecía algo desilusionada con un aire de decepción en su mirada… -Este… -Dijo Bill, intentando llamar mi atención. Y dirigiéndose a mí. –Quiero hablar contigo rápidamente unas cosas ¿me acompañas al estudio? –Asentí mientras Bill me tomaba de la mano y prácticamente tiraba de mí… Cerró la puerta asegurándose que esta tuviera el seguro puesto, me tomó en sus brazos y me besó profundamente, yo automáticamente me concentré en seguir sus movimientos, se sentó en el sofá, haciendo que me subiera en él… besándonos sin control, no sabía hacia donde llegaría esto… ... Tome medio segundo para dirigirle una mirada que rápidamente entendió. -Desde que te vi en el estacionamiento parecías estar algo nerviosa… ¿No? –Sus ojos me miraban diferente, muy al estilo de Matt, podía sentir su cálido aliento sobre mis labios y sentía su sabor en mi lengua. Tengo que admitir que no me pasaba ni una respuesta en la mente a su pregunta, porque si las coincidencias fueran siempre así, me la pasaría la mayor parte del tiempo con Bill ya que el sentimiento era extremadamente parecido. Me sorprendió un poco que sus dedos se entrelazaran en mi cabello haciendo que esto se vuelva un poco más peligroso. El mantenía su rostro fijamente en el mío. Mientras yo tenía los brazos fijamente abrazados en su cuello, quería asegurarme de tenerlo así por siempre, para nunca olvidar los besos de Matt y marcarlos de nuevo en mi memoria. Una de sus manos se deslizó por mi espalda, presionándome contra su pecho con mayor fuerza, a pesar de estar vestidos aun pude sentir como su cuerpo temblaba a la par con el mío, por mi parte tengo que admitir que era más por placer que por nerviosismo, razón por las que mis manos se soltaron de él rápidamente. No era consciente de lo que estaba pasando, yo… simplemente no podía, no era justo para los dos, porque mi mente no estaba en ese lugar, esta viajaba pensando la posibilidad de que una parte de Matt estaba viva, y esta latía en el pecho de aquella maravillosa personita que me había curado de todos mis dolores. -Lo siento. –Me detuve, pasando mis manos por mi cara evitando que Bill me mirara. Nada más pude escuchar un medio suspiro de su parte. -¿Qué sucede? –Me miró, su respiración era entre cortada. -No… es el momento. –El se quedó algo serio, mi cuerpo aun temblaba como si en esa habitación estuviéramos en el polo norte. La quijada comenzaba a moverse sin control, e intentaba detenerla, al mismo tiempo las ganas de llorar. ¿Estaba haciendo las cosas mal? Me sentía como si le fuera infiel a Matt. Intenté fingir una sonrisa, Bill me miro ensanchando su linda sonrisa. -Se supone que debería arrepentirme de lo que acaba de suceder, pero quiero que sepas que no lo voy a hacer. –El continuó sonriendo acariciándome un poco el rostro, mientras cada uno de sus movimientos me aturdía, haciendo que mis ojos se volvieran cristalinos… traté de pensar en otras cosas antes de derramar alguna lagrima. Sacudí la cabeza intentando concentrarme en salir bien de esa habitación. Me aseguré de caminar a paso lento, no quería mostrarme nerviosa por lo que acababa de suceder en esa habitación, puede ver que Tom y Brooke platicaban animadamente en la sala que estaba en el centro del estudio, ellos sonreían, no pude evitar ver a Jane, esta estaba en la recepción escuchando un poco de música, yo sabía perfectamente la preferencia que le daba a Tom así que me imagino que trataba de ignorar un poco lo que sucedía en su alrededor. Estos dos nos miraron al escuchar la puerta cerrarse. -¿Listo chicos? –Habló Tom sarcásticamente. Pude ver algo de incomodidad en el rostro de Brooke pero a la vez algo de emoción. -Creo que es hora de comencemos a grabar Tom. –hablo Bill con algo de humor en su voz. Y este asintió encantado. -Em… Madison. –Me miró Tom. –Brooke y yo nos estábamos poniendo de acuerdo para hacer algo esta noche en mi casa con los chicos. ¿Te animas? –Mi amiga sonrió al instante. -Es mi último día aquí antes de irme. –Contesto rápidamente. -¡Claro! –Dije sin pensarlo dos veces. Jane se levantó de su escritorio con un montón de papeles en las manos. -¿irán los chicos? –Tom asintió. –Entonces quiero que Jane también vaya. –Dije con una sonrisa. -Perfecto. –Contestó Tom rápidamente. –Iré a decirle. –Se levantó del sofá, a veces Tom no se daba cuenta de lo que tiene atrás de sus narices, jane era una buena chica, al menos yo la apreciaba. Era atenta y linda y babeaba por él aunque esta nunca lo aceptara, se que en su mente se moría por decirle todo… Pero tenemos que ser realistas nunca iba a cambiar, así hizo cuando llegué el estaba seguro de haber sentido algo por mi este chico realmente era fantasioso y rudo a la vez… un eterno enamorado de las mujeres.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Capítulo 31 y 32 La decisión

Quiero pedirles una disculpa D: pero espero que me comprendan, estoy en finales y no me da mucho tiempo de prender mi Lap y así... pero en semana y media saldré de vacaciones y podré escribir, ya se me están acabando los capis y tengo que ponerme al corriente, espero que comprendan vale?? Las quiero!
No sabía por qué razón había dicho semejante tontería… ¿ahora como lo arreglaba? En ese momento una sensación extraña embargó mi pecho. -Vamos Bill, eso o quiere decir que no quiera estar contigo… -Me excusé. Tardó varios segundos en volverme a dirigir la mirada, intenté en fingir una sonrisa… -Solamente dije que tenía miedo. Pero me gustas mucho como para dejarte, así que debo enfrentarlo o ¿no? –Me callé unos segundos y vi que no le habían convencido del todo mis palabras y continué. – Aparte, es nuestra primera cita, no quiero que nada desagradable pase o ¿sí? –Volví a preguntar, una mueca invadió su rostro… era una muy linda, finalmente su sonrisa apareció. -Tienes razón Madison, pero mientras estés conmigo no debes de sentir miedo ¿Ok? –Alzó las cejas, como para que yo entendiera bien sus palabras -Te lo prometo. –Me sentía tan culpable y avergonzada, porque realmente no sé el motivo por el cual dije semejante estupidez. La cena fue demasiado tranquila, no tardamos en reírnos de cosas estúpidas como la empleada del restaurante… convivir con Bill era muy sencillo, la verdad la calidad humana que tenía era impresionante. -Creo que el vino me ha pegado un poco. –dije asentando la copa en la mesa con cuidado, mientras él sonreía. -Pues creo que es lo más obvio, te has tomado casi la botella entera. –Inmediatamente lo tomé de la mano, el nivel de alcohol en mi organismo estaba haciendo que me desinhibiera un poco, mis labios prácticamente me pedían la necesidad de probar los suyos… pero no quería que pensara mal de mi… las mujeres también tenemos necesidades… yo las tengo… digo, después de estar casi cuatro meses sin Matt… ¿Pero en qué piensas Madison? Es el maldito alcohol que te hace pensar cosas sin sentido. -¿Nos vamos? –Me preguntó Bill yo asentí sin pensarlo dos veces por que ya quería salirme de ese lugar y más cuando esa chica miraba a Bill con tanta atención y estudiando cada movimiento que hacia… me enfermaba. Pero una parte quería estar con Bill a solas. El me tomó con su mano cálida, eran tan suaves y perfectas que me encantaban, caminamos hacia una de las camionetas… Bill refunfuñó -La próxima vez traeré mi auto… Creo que es algo más privado. –yo únicamente sonreí, al subirnos a la camioneta no pude aguantar más… la última vez que nos habíamos besado fue esa noche en el estudio… mis mejillas me ardían… Finalmente me decidí… Tome sus mejillas en mis manos y lo atraje hacia mí, sus labios eran frescos y tersos me imagino por que la temperatura era demasiado baja, al final de nuestro beso el tronido de nuestros labios hizo que me pusiera roja hasta las orejas… el tardó unos segundos en abrir los ojos. Pasó su mano por mis hombros… necesitaba disculparme de nuevo, no podía entender por qué había sido tan estúpida… -Perdóname que te haya hecho sentir mal con mi comentario. –El simplemente bajó la mirada. -No te preocupes… pero no lo vuelvas a hacer ¿Si? –Yo asentí tímidamente, sentía miles de mariposas en mi estómago, sentía que estaba flotando alto… muy alto, lo que me hacía sentir Bill realmente era especial, bostecé y se me salió una pequeña lagrima a causa de eso. Me acurruqué en sus brazos, escuchando perfectamente los latidos de su corazón que eran fuertes y precisos, cada latido estaba lleno de vida, sentía respeto en cada uno de ellos Bill era un héroe para mi… el que haya vivido esa experiencia era de valientes… no sé en qué momento sucedió, pero mis parpados poco a poco se fueron haciéndose más pesados, tenía un cansancio extremo… pues no pude dormir por aquel extraño sueño, la presión y la fiesta y pues el vino termino haciéndome un efecto de sedante y de un momento para otro me quedé completamente dormida en la calidez de sus brazos. -Hemos llegado princesa. –Tenía en su rostro una sonrisa muy particular… -¿Estabas muy cansada? –Preguntó con algo de gracia. Mientras yo me sonrojé. -¿Por qué? Bueno si estaba cansada… supongo. –El se pasó la lengua por sus perfectos labios… ¡Dios! Amaba que hiciera eso. -Hablaste en sueños. –Seguidamente trato de aguantar una mueca burlona… -¿Qué?... ¿Qué fue lo que dije? –Dije en un grito ahogado. -No mucho… -Entrecerró sus ojos. –Te quejabas por algo o alguien… después te calmaste y me llamaste. –Mis ojos se abrieron de la impresión, mientras él me miraba con curiosidad. -No recuerdo haber soñado algo… el me tomó una de mis manos y la observó, para luego besarla con extrema ternura. -Eres extremadamente linda cuando duermes. –No podía ser más perfecto. –Espero que algún día pueda contemplarte toda la noche. –Su mirada estaba llena de ternura… no puedo explicar con palabras lo que sentía en ese momento. -Algún día será… –Pasó su mano por mi mejilla, movimiento que me hizo estremecer, tomé mi bolso y mi abrigo y me lo puse antes de bajar y no sentir frio. Caminamos tomados de la mano hasta el pórtico de mi casa… las luces estaban apagadas, supongo que mis padres dormían. -Gracias por esta noche. –Le agradecí. -Al contrario. –Sonrió. –Gracias a ti por hacerme sentir especial. –El se pegó a mi colocando sus manos en mis caderas y juntando nuestras frentes dándome un beso realmente tierno… nos separamos después de unos segundos. -Gracias… ¿Te veo mañana? –El sonrió. -Espero con ansias ese momento. –Sonreímos a la par. –Ahora si es hora de dormir, me despedí de él con un beso fugaz en la mejilla entrando rápidamente por la puerta, al cerrarla me sentía diferente, comencé a dar brinquitos en mi lugar, realmente emocionada por todo lo que Bill me hacía sentir, ahora no tenía sueño… subí a mi habitación y prendí mi Ordenador mientras este cargaba fui rápidamente al baño a cambiarme la pijama y desmaquillarme. Al regresar vi que tenía un mail… De Brooke, me traía buenas noticias venía cuatro días a terminar de hacer la mudanza, llegaría antes que sus padres, no dudé dos veces en responderle… rápidamente el sueño se apoderó de mí, no pude evitar tomar el móvil y escribirle un mensaje a Bill deseándole las buenas noches. El cual me respondió rápidamente… Me sentía en paz conmigo, Tener a Bill… era el mejor sedante al dolor que podía tener… ... Los cuatro días habían pasado demasiado rápido, le había pedido permiso a David de dejarme faltar solamente por hoy. Caminaba de un lado al otro, creo que ya había quedado una marca en la afelpada alfombra de mamá, miraba el reloj cada tres segundos… ¿Por qué tardaba tanto? Un automóvil amarillo se detuvo en la acera de la casa, por fin pude ver a Brooke bajándose del auto, corrí hacia la puerta desesperada, mientras el conductor del taxi bajaba su equipaje. -¡Madison! –Me llamó con su voz chillona. La extrañaba, un nudo en la garganta se me hizo al instante… es comprensible ya tenía más de un mes sin verla… necesitaba contarle todas las cosas que pasaban en mi vida, aunque tengo que admitir que me daba un poco de vergüenza, dado que esta era la hermana de mi… ¡Arg! En el instante calmé mis pensamientos, no quería arruinar el momento con mis lamentos Brooke también era mi amiga… Había preparado algo especial para ella, claro que Bill también estaba enterado de su llegada, pero había preferido llegar después, no quería interrumpirnos, ni mucho menos estorbar, esas eran las palabras que él había utilizado para no ponerse al tanto de esto. -¡Eres una malvada! –Dijo de nuevo sentada en el comedor de la cocina con una taza de nuestro té favorito en sus manos, mientras hacia un lindo gesto. -No me hagas sentir mal, te juro que no fue intencional. –Ella al final sonrió. Pero de pronto hizo un puchero de niña enojada, haciendo resaltar sus ojos azules, como los de su hermano. -Es que… primero, me mandas un mail diciendo que iras a Rusia. –Esta comenzaba a hacer un conteo con sus manos. –En segunda, después me cancelas con que te has enfermado, no tienes la culpa por enfermarte… -Continuó con el conteo. – y tercero… ¿Bill Kaulitz? ¡Wow! No te perdono que me hayas omitido todas esas cosas. –Sonrió dándole pequeño sorbo a su té. -Lo sé, pero las cosas fueron bastante rápido, pero al final me siento bien. –Sonreí con dificultad. -A ver cuéntame… -Ella me tomó de la mano, en un gesto tranquilizador. -Bill me tomó en un momento vulnerable, cuando todo era gris… sin color. Y no precisamente lo hizo de una manera perfecta, pero me demostró su interés y no se si hago mal en usarlo. –Brooke estaba prácticamente sin parpadear… -¿Usando? ¡Madison! ¿Por qué? –Notablemente se me hizo un nudo en la garganta, mis ojos se nublaron al instante. –Escucha… -Continuó. –Mi hermano no va a regresar… no te niegues el derecho a ser feliz. -No es eso… -Ella frunció el ceño prácticamente incomoda. -¿Entonces qué es? –yo no la podía mirar a los ojos sentía vergüenza. -Es raro lo que siento, Bill es como una especie de sedante, algo que hace que mi dolor disminuya, no te voy a negar que me gusta, pero tiene expresiones que me recuerdan a Matt y no puedo evitar cerrar los ojos e imaginarme que es tu hermano el que me besa o me habla lindo. –Alcé un poco la mirada para ver su reacción. –Se que hago mal, porque él ha sufrido mucho, el ha visto de cerca a la muerte. Y vivir un trasplante no es fácil. –De pronto recordé ese día en mi casa un mes después del fallecimiento de Matt cuando veíamos las noticias… como pude haberlo olvidado. ¡Era Bill! Al decirle todo eso no pude evitar ver el semblante de Brooke se había tornado sombrío, como si su mente estuviera en la luna teniedo un cambio de actitud repentino… ¡Que patética soy! El timbre rompió el silencio, seguramente era Bill, me sequé rápidamente las lagrimas y corrí a abrir la puerta Brooke ni siquiera se inmutó. -Hola… -Dije con desgana y sonriendo con dificultad. Mientras él me dedicaba la mejor de sus sonrisas… otro gesto lleno de familiaridad. –Adelante. -Caminamos hasta la cocina y Brooke se levanto para saludar a Bill, pero mirada aun estaba apagada. -Bill Kaulitz mucho gusto. –Este la saludo con una gran sonrisa, mientras mi amiga estaba prácticamente con mirada sorprendida. Al final sonrió fugaz. -Brooke. – Se presentó. Mientras mi novio sonrió de manera encantadora, ignorando todo lo que había sucedido antes. -Este… Madison. –Se dirigió mi amiga hacia a mi. –mis padres llegan mañana, ¿no hay problema que me quede esta noche contigo? –yo negué con la cabeza. –para nada sabes que eres bienvenida. -Así que eres Bailarina, .interrumpió Bill tratando de ser educado. –Ella sonrió de nuevo mostrando un poco de emoción. -Si, desde que tenía tres. –Coloqué mi mano sobre la barbilla escuchando la conversación, mientras mi mente seguía viajando por ese recuerdo que tuve… Perfectamente recuerdo que yo no sabía de la existencia de Bill y recuerdo perfectamente que en ese momento le vi parecido con Matt… -¿Verdad Madison? –Brooke rompió mis pensamientos. -¿Qué? –dije algo avergonzada, no le estaba poniendo atención a ninguno de los dos, me acomodé el cabello para no sentir el bochorno de la vergüenza que estaba pasando. -Que no conocías a Bill, yo te lo mostré en la televisión. –sonreí. -De hecho estaba pensando en ese momento, lo siento. –Ambos soltaron una carcajada… -Brooke, mañana no iré al conservatorio, pedí permiso de faltar para ver a tus papás pero tendré que ir al estudio con los chicos, ¿quieres acompañarme? -Sería un honor tenerte ahí. –Rápidamente contestó Bill. Ella sonrió. -¡Claro que sí! ¡Me encantaría! Platicamos de cosas sin importancia, claro… omitiendo algunas cosas sobre el hermano de Brooke, aunque Bill ya estaba enterado de todo, no quería incomodarlo… Al final de la velada, mis padres llegaron y saludaron mi visita con extremo cariño, claro a Bill también, creo que los momentos de tensión habían terminado… haciéndome sentir de nuevo culpable, porque mi mente figuraba a Bill en la posición de Matt, algo muy injusto. Pasar la noche con Brooke y Bill fue algo extraño. Los papas de Brooke llegaron a primera hora, y fuimos en mi auto por ellos al aeropuerto y después a un lugar para desayunar, ya que alrededor del mediodía comenzaba un día de trabajo. La plática era muy cordial al final del desayuno después de platicar cosas sin importancia como siempre lo había sido, algo cambió en ese momento. –Madison, Hemos platicado en familia. –Dijo la madre de Brooke. –Y creo que pues ha pasado suficiente tiempo para que estés enterada. –Pero Brooke la interrumpió. -Madre, creo que no es el momento, están llegando. –Dijo evitando que continuara, ¿Por qué hacía eso? La miré sin entender. -Pero fue un acuerdo de los tres ella merece saber que pasó… -dijo el padre de Brooke, a lo mejor ellos sabían algo que yo no estaba enterada… -En serio no es el momento… -Comencé a temblar no sabía a lo que esto venia, ¿Por qué Brooke se ponía tan nerviosa? -no te preocupes Brooke. –La tranquilicé. -En ese caso es hora que sepas… -La cara de desaprobación de mi amiga no me agradaba en lo más mínimo. –Eres como de nuestra familia, pero nosotros tomamos una decisión muy importante. –En los ojos de la madre de Matt comenzaron a rodar unas lágrimas. -La muerte de nuestro hijo no fue fácil, pero pues él tuvo muerte cerebral, así que disidimos poner en donación algunos de sus órganos… Todo por una buena causa. –Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando, ¿Matt vivía en diferentes personas? Lo primero que se me vino a la mente fue Bill.