Al llegar casa, vi que habían un par de luces encendidas, a lo mejor mis padres todavía seguían despiertos, así que cuando entré a la cochera, decidí tomar precauciones y esperé unos minutos ya que no quería que descubrieran que había estado llorando, me miré por el espejo retrovisor y vi que mis ojos ya se habían puesto algo rojos e hinchados. Al entrar a casa vi a Frank, muy animado en su escritorio a un lado de la sala, me imagino que tenía una junta al otro día, así que me saludó distraído y no se percató en mi rostro ni en mi voz.
Una vez en mi habitación, cerré la puerta y encendí la lamparita de mi mesita de noche, y después encendí la de mi escritorio… me gustaba hacer mi tarea con luz neutra. Saqué de mi escritorio unas partituras y me puse a estudiar unas notas que tenia entregar… mi carrera de cuatro años había pasado volando, un mes más de clases y me graduaba.
Me coloqué en mis oídos unos audífonos, encendí la grabadora rosa que Frank me había regalado hace muchos cumpleaños, la usaba para escuchar mis demos y tareas. Me concentré, para comenzar a trabajar, estudié la letra y la desenredé, lo complicado del asunto, era tratar de mantener mis pensamientos en orden debido a lo que acababa de suceder con Brooke, así estuve trabajando alrededor de tres cuartos de hora, el resultado final de la melodía me gustaba, estaba satisfecha con mi trabajo; le daba gracias al cielo por no volver a tener un bloqueo mental. Leí la letra una y otra vez, solamente para estar segura de haber hecho bien mi trabajo aunque sabía perfectamente que mañana tenía que continuar lo que tenía atrasado… moría de ganas de enseñarle el resultado al profesor Daniel. Abrí uno de mis cajones y registré hasta encontrar mi reproductor de música apagué la lámpara de mi escritorio y prácticamente me aventé a la cama con mi reproductor puesto… escuchar algo de música no me vendría nada mal…me decidí a escuchar uno de mis grupos favoritos y me concentré en el golpeteo de la batería y el uso excesivo del bajo ¡esa canción era una obra maestra! Suspiré y rodé por la cama hasta apagar la lamparita de noche, haciendo que todo se volviera obscuro. Me quité las botas a puntapiés, aunque me sentía incómoda para dormirme. Me di vuelta y me desabotoné los jeans y me los quité a tirones, mientras trataba de mantener mi posición horizontal. Me habían entrado ganas de llorar de nuevo, así que me puse la almohada encima de los ojos. Mi subconsciente sacó a relucir exactamente las imágenes la reciente discusión mientras yo quería evitarlas con mucha desesperación.
Me incorporé; la cabeza me dio vueltas durante un minuto, mientras mi circulación fluía hacia abajo.
-Primero es lo primero. –Me dije a mi misma… me puse lentamente la pijama más cómoda que tenia, luego acomodé el escritorio, tengo que admitir que estaba algo amontonado y yo no hacía nada al respecto, mi madre sabía perfectamente como guardar mis cosas. Tomé el maletín de mi portátil, la saque y la encendí. Esperé unos minutos a que se cargara, la verdad no era muy amante del internet ni de las redes sociales, solamente para hacer tareas y comunicarme con mi familia lejana, al cargarse la pantalla me fui al buscador al cargarse tecleé esas inevitables palabras Bill Kaulitz, había muchísimo de donde escoger, la pantalla me mostraba anuncios sin importancia y comencé a cerrar las ventanitas, eran millones de menciones y fotos a cerca de ese chico, la mayoría se vinculaba con fotos recientes entrevistas y chismes.
Encontré un sitio donde mencionaban algo de su trasplante así que tomé el vinculo decía el nombre del hospital, podría tener unas pistas de ahí. También busqué algo sobre los trasplantes en general, me deprimí ya que los hospitales lo manejan como información confidencial y se me llegaran a descubrir sería un delito… Exasperada, presioné el botón de encendido de mi portátil, sin esperar que esta cerrara el sistema operativo, sentía un fracaso aplastante, a pesar de toda mi irritación, esto se estaba volviendo imposible. Decidí aventarme a la cama y hacer un nuevo intento mañana.
A la mañana siguiente, me resultó muy difícil pensar en la personalidad
obsesiva que me había invadido la noche anterior. Ni la lógica, ni el sentido común
estaban de mi lado. A lo mejor me aferraba en cosas que no eran de mi incumbencia, pero para mí eran situaciones importantes así que estaba convencida de hacer hasta lo imposible por descubrir el donante de Bill. El día era brumoso, a lo mejor durante el paso del día una fina capa blanca invadiría la ciudad. Así que me vestí con ropa abrigadora, al bajar las escaleras lentamente, me pude dar cuenta que mis padres ya se habían marchado, Frank al Trabajo y Mi madre al Restaurante. Me devoré en tres bocados una barra de cereal, acompañada de un vaso de leche, ya que para variar se me hacía tarde debido a la noche de ayer. Miré el reloj a lo mejor con un poco de suerte alcanzara a Brooke y a sus padres antes de irse al aeropuerto. Al salir de mi casa, me percaté que un auto se encontraba fuera de la casa. Mi corazón latió con fuerza, porque yo no puedo estar enfadada con ellos, tengo que admitir que no me
gustaba estar distanciada de Brooke, era como la hermana que nunca tuve.
Su padre se bajó del auto, cerró la puerta mientras, que mi amiga y su madre todavía se incorporaban
-Hola Madison, buenos días... -El padre de Brooke fue el primero en saludar, pude sentir la mirada con cierta ansiedad de parte de mi mejor amiga, y al mismo tiempo trataba de olvidar las sensaciones de culpa de la discusión de anoche. Gemí en mi adentros, no podía creer que ella siguiera con esa actitud, no podía dejar de ser tan obstinada y dejar a un lado mis necesidades, las cuales se que llegan demasiado lejos. Sabía que el riesgo de perder a mi mejor amiga era muy alto, si seguía con "Esa Actitud"
-Hemos venido a despedirnos. -Dijo su mamá con tremendo cariño, tomando firmemente el brazo de su esposo. -Hoy la mudanza terminó. -Sonrió con pesar, no pude evitar una gran tristeza, así que me limité a sonreír torpemente.
-Nunca dejaremos de agradecerte mi esposa y yo, lo importante que eres y fuiste para nuestros hijos. -Ambos me dedicaron una sonrisa cálida, haciendo que comenzara a formarse gran obstáculo en la garganta, suspiré para retraer las primeras lágrimas. Mi amiga se acercó y me abrazó fuerte, no tarde ni medio segundo en corresponderle.
-Madison... Gracias por siempre estar ahí. -Ella me daba las gracias, mientras yo sentía un gran sentimiento de culpa.
-Sabes que te quiero. -Respondí con voz entrecortada.
-Cuídate y muchísimo éxito. -Ella era una gran bailarina seguramente triunfaría.
-Y yo a ti. -Me encogí en hombros. -Sea lo que hagas, estaré a tu lado. -Sonrió y me tomó de las manos. -Trata de no salir tan lastimada. -Solamente me limité a mirarla a los ojos.
-Lo sé. -Ella sonrió y se dio la media vuelta.
-Espera, tenemos que darte algo. -Sacó una caja del maletero del auto, parecía algo pesada pero no tanto, ya que Brooke se las podía arreglar. -Creemos que esto te pertenece. -Abrí un poco la caja para echarle una miradita.
Recuerdos, fotos y cosas que había dado a Matt. No soporté más y la primera lágrima rodó por mi mejilla. -Y esto... Es de mi parte. -Me entregó un sobre, con una carta. -Espero que sepas lo que haces. - Me dijo en un susurro, evitando que sus padres la escucharan. No pude comprender muy bien el comentario, a lo mejor me enteraría al abrir el sobre. -Bueno, Creo que ya es todo. -Dijo el padre de Brooke con un gran suspiro. Me despedí de ellos nuevamente, dándole un largo abrazo a cada uno.
-Espero pronto tu visita. - yo asentí, claro que iría a visitarlos.
-Despídenos de tus padres, Madison. - Hicieron una señal de despedida, mientras ponían en marcha el automóvil observé fijamente la caja, y seguidamente el sobre, al ver el contenido, me paralicé no podía creer que Brooke hiciera algo así por mí, al dirigir la mirada solo me pude ver como el auto se alejaba hasta perderse de mi vista. Rápidamente entre de nuevo a la casa, tomando la pesada caja, tirándola en el suelo, causando un fuerte ruido. Desesperada abrí ese sobre, la perfecta escritura, salió en una pequeña nota. "Sé que esto es importante para ti, solo necesitas la otra parte, no te metas en problemas y úsalo bien, ya no quiero verte sufrir"
Eran firmas, con los derechos que dieron los padres de Matt a los doctores, para dar su corazón en donación, mi corazón se aceleró la posibilidad de encontrar al receptor de Matt estaba cerca, el fuerte sonido del móvil rompió el hilo de mis pensamientos.
-¿Diga? -Contesté con ese nudo en la garganta.
-Buenos días linda. -Era Bill, me hizo estremecer, necesitaba saber de una vez por todas si tenía ese corazón.
El corazón de mi Matt.
Siendo sincera, no tenía los ánimos para hablar con él, traté de buscar rápidamente en mi mente alguna escusa, para cortar esa llamada lo más pronto posible, pero a la vez quería sentirme cerca de Matt.
-Buenos días. -Contesté rápidamente y seguidamente le pedí. -Bill, discúlpame, pero ando llegando un poco tarde a clase,
¿Te parece si nos vemos en el estudio en la tarde? -Sentí una presión el pecho, me estaba comportando demasiado injusta.
Nota: Aquí fue donde dejé de escribir la Fic. dos años atrás, ahora intentaré darle un breve giro, ya que no es facil continuar algo que dejaste sin que salgan nuevas ideas... a lo mejor le hago unos cambios pequeños no muy notorios... pero importantes. Lamento no estar al 100% en esto del blog, pero simplemente cuando me detengo a escribir las ideas comienzan a llegar un poco mas lento. A partir de aquí los capítulos irán de uno a uno... Pensaba hacerle una segunda temporada porque tengo una historia grandiosa en mente pero es mejor darle toda mi atencion a I Belong to You.
Ya tengo adelantados como 3 capitulos... Gracias por su paciencia y las AMO!
