miércoles, 29 de febrero de 2012

Flash Informativo! :D


F*ck!! Se que no les he traído capitulo, pero es que he tenido mucha tarea y exámenes aparte prometí salir bien este semestre, ya que en el pasado reprobé una materia Ja! mis papas estaban sorprendidos, es muy raro que yo repruebe y la verdad se me esta dificultando un poco... pero es normal. ya mañana estaré un poco menos sofocada de tareas y subiré capitulo... estos días he estado escribiendo para adelantar, y siento pena por Madison T___T Ya! no les diré..

En otras noticias: Tengo ganas que Bill me baile Ai se eu te pego! GRRR! Asi seximente! No me puedo sacar esa canción de la cabeza Nossa, nossa, assim você me mata! Se lo podré en la app para ver si me cumple mi deseo! hahahaha bueno, pues las dejo y seguiré haciendo mi tarea. Besos!

martes, 28 de febrero de 2012

Hi! :)


Hola Chicaaaaas! Vengo a pedirles una disculpas por que no he tenido tiempo para pasar y comentar, pero es que tengo problemas con mi Internet desde el fin de semana, hoy fui a cambiar mi Modem y no agarró ninguna de las computadoras de mi casa, tengo que esperar a que venga un técnico a que lo arregle... AFORTUNADAMENTE mi Ipod si agarra la señal y pued o estar en contacto con la aplicación... :) estaré pendiente y mañana actualizo si todo sale bien.... Besos...

lunes, 27 de febrero de 2012

Capitulo 20 ~Razones~

Subo el capítulo rápido... tengo que estudiar para un examen de inglés. Y siento que no sé NADA! espero que me vaya bien. Cuando salga de la escuela, regreso para avisar... las quiero y espero que les guste... tengo que comenzar a escribir mas, ya se me están comenzando a acaar los capítulos. Bueno, me voy!






El malestar estaba cediendo, a paso de los minutos me sentía mejor, no sabía si su presencia era mi medicina, o que me había confesado el motivo de su actitud hacia a mí, pero debo confesar que me había quitado un peso de encima, no podía soportar que la gente me trate mal, o simplemente odiarme cuando no me conocen. Miraba fijamente a un punto ciego de la habitación, ni sé cuánto tiempo había pasado… simplemente lo observaba. Necesitaba respuestas… ¡Vamos! Dadas las circunstancias, quería saber lo que pasaba por su mente…
-¿Bill?… -Pregunté algo temerosa. -¿Me puedes contar algo de ti? –Este me miró fijamente a los ojos y no respondió hasta unos segundos después y comenzó a hablar.
-Pues en mi caso no hay mucho que contar. – Hizo una pausa y me miró por el rabillo del ojo. –Desde hace varios años he vivido bajo la mirada de muchísimas personas... ellos podrían contarte mejor la historia de mi vida que yo. –Me sentí algo mal al escuchar la respuesta. A pesar de que yo platicaba más Tom, Eran reservados.
-Cuando estábamos con el doctor… dijiste que sabias, lo que era estar verdaderamente enfermo. –Su mirada se apagó, se sumió en sus pensamientos durante un breve lapso antes de continuar.
-Así es… -Luego me miró a los ojos. Haciendo que sintiera una terrible vergüenza. ¿Y si el asunto le dolía aun? Me acarició el rostro con dulzura. El contacto de su mano me hizo estremecer.
-No recuerdo muy bien cómo comenzó todo. De gira me vi enfermo… y el resultado de todo era, que mi corazón… no hacía bien su trabajo… Necesitaba de un trasplante. –Sentí un escalofrío inmediato recorrer todo mi cuerpo, volvió a hacer una pausa y continuó.
-Fue difícil. No muchas personas tienen la posibilidad de sobrevivir a la situación, a ellos no les importa si tienes mucho o no tienes nada… Pero por la gravedad de mi enfermedad fui el primero de la lista de donantes. –Me dolía escucharlo… era como una angustia, pero me tranquilizaba el hecho que estuviera sentado conmigo… en estos momentos sano. Bill se acomodó un poco en el sillón y se humedeció los labios…para después emitir una amplia sonrisa ¡Me encantaba!
-¿Y Tom? –Me dirigió una mirada tierna y entrelazó nuestras manos y me atrajo hacia él me recargué en su hombro.
-El… -Murmuro. –Es la persona más maravillosa que me puso haber tocado como hermano, no se separó de mí ni un solo instante… No sé qué haría sin él. –Me sorprendía la manera en que ellos se expresaban uno al otro… era como la combinación perfecta… dos seres que nacieron juntos y permanecer así toda su vida. Bostecé y una pequeña lágrima brotó de mis ojos.
-Creo que no te dejo descansar. –dijo apenado y con voz suave.
-No de verdad. –Me separé de su hombro y lo miré a los ojos negando varias veces con la cabeza.
-Hace mucho que no pasaba tiempo con alguien que no fuera mi familia o el grupo. –El color de sus mejillas cambió.
-Bill, No… Yo quiero estar contigo. –era más fácil decirlo cuando él no me miraba a los ojos.
-Entonces ven aquí… -Se corrió al extremo del sofá, puse mi cabeza en sus piernas, su mirada se notaba cansada pero había cierto brillo en ella que me impedía ver el cansancio de sus ojos. Me di media vuelta para acomodarme mejor, de la forma que solía dormir. Respiré profundamente. Estuve atenta a todo para evitar dormir, solo quería relajar mis ojos un minuto. El brazo de Bill me rodeó y me llevó más hacia él, dándome un pequeño beso en la mejilla. Comenzó a tararear una canción que posiblemente no conocía, pero me encantaba el timbre de su voz, la manera que respiraba para dirigirse a otra nota… Era Perfecto.
Un sonido en la cochera hizo que el momento lindo se esfumara, seguramente era mi madre o Frank… ¡Fank! Él sabía de Bill pero no tenía los mejores comentarios de mi parte… ¿Cómo lo tomaría? Miré con un gesto horrorizado a Bill, Soy una exagerada, lo sé… Frank no le haría nada… Bill hizo cara de no entender absolutamente nada y mejor se levantó rápidamente del sofá.

-Buenas noches. –Dijo Frank con voz temerosa al verme con Bill. –Madison Amor, me dijo tu madre que estabas enferma. –El solamente tenía su mirada puesta en mi acompañante, era chistoso por que Bill lo sobrepasaba por varios centímetros.
-Eh, si… pero me siento mejor… -Hable rapidísimo. Bill soltó una risita. –Papá te presento a Bill. –El entrecerró los ojos. –Se quedó a acompañarme, mientras alguien venía.
-Mucho gusto. –Respondió serio... –Espero que hayan arreglado ya sus diferencias. –Dijo algo divertido dirigiéndose a mi claro. Nos quedamos en silencio unos cuantos segundos, en particular yo quede muda, sin poder decir nada a mi favor y claro, puesto que yo le había dicho a Frank la mala relación que tenía con el chico que hace unos segundos acababa de presentarle. Comencé a reír, pero fueron nervios, tenía ganas de correr… simplemente desaparecer ¡Yo que sé!
-Lo siento. –Bill se disculpó tranquilo. –No fue mi intención hacerla sentir mal en ningún momento, pero reconozco que fue mi culpa. -¡Qué lindo era Dios!
-No te preocupes muchacho. –Frank, dejó su portafolio en un lado y lo miró a los ojos. –Nada más que no se vuelva a repetir, porque te las verás conmigo. -¡Aquí vamos con un momento incomodo! Yo estaba muerta de la vergüenza, mientras Bill estaba de lo más relajado.
-Por mi cuenta corre que no se vuelva a repetir… Ahora si me disculpan. –Bill se dirigió a mí. –Ahora ya no estás sola, necesito irme. –Lo acompañé hacia la puerta. –Buenas noches Frank. –No quería que se fuera, me sentía tranquila, con su compañía, pero que más le podía hacer yo. Caminamos hacia la salida en silencio.
-Gracias por todo. –Fui sincera.
-No tienes que agradecerme Madison… No hubiese soportado que te pasara algo. –Se acercó tomándome de la cintura… ¿Qué éramos? ¿Novios? ¿Amigos? ¿Amigos con derecho? ¡Uf! Ni yo misma sabia… pero de nuevo me dejé cobijar por la calidez de su cuerpo. Mismo que temblaba por todos los sentimientos que salían a flote.
-Des…descansa. –No sabía si era el frío o la sensación de tenerlo tan cerca. Él se quedó en silencio juntó nuestras frentes y suspiró de una manera extremadamente tierna.
-Madison… -Yo abrí los ojos, mientras el todavía los tenia cerrados, no tenía palabras para describirlo… Me miró de nuevo, de la manera que solamente el podía hacerlo.
-¿Sabes que fue lo que pensé, al despertar con un nuevo corazón latiendo dentro de mí? –Yo no contesté, me había dejado sin palabras. Acarició mi mejilla, sentía aun mi cuerpo con fiebre, así que su contacto fue refrescante. Me limité a negar con la cabeza…
-Encontrarte…

viernes, 24 de febrero de 2012

Capitulo 19 ~Si, yo creía que estabas loco...~

Holaaa!! Bueno estoy de regreso con capitulo y pues espero que lean... iré a avisar a los Blogs donde estoy suscrita... tengo 14 asi que espero cometarios!
Por otro lado, quiero pedir una disculpa por no pasar a comentar, pero algo sucedió y nada mas no podia comentarles... tardé ¡DOS! dias en poder ver que era el problema y al final fue mi explorador... en la parte derecha de mi blog hay dos simbolos bastante conocidos y son los de Facebook y Twitter PLEASEdenle compartir, saldrá en sus muros o en su TimeLine y mas persona tendran oportunidad de leer asi que Dale a compartir! EN la parte inferior de la foto estan mis ultimas actualizaciones de Twitter por quieres comuucarte :D
Hablemos de BTKapp... A veces me frustro... Demasiado, siempre postean las fotos y responden los comentarios muy tarde y yo??...DURMIENDO! y hoy, que porfin es Fin de Semana y puedo dormirme a la hora que se me venga en gana, a los Twins se les ocurre ir a la fiesta de un amigo y decir que estarán desconectados por esta noche. Osea! estaba a punto de darme un tiro! bueno ya no se las hago más de emoción y Ya! Espero que les guste el capi! Observación: Bill en esa foto se ve tan Grrr! La amo, simplemete HERMOSO!...hahah ya me despido BESOS!








No puedo explicar con palabras lo que sentía en ese momento, pero estaba segura que Bill era muy diferente a Tom la relación que había tenido con su gemelo era muy diferente a la que tenia con él. Dadas las circunstancias que me acababa de confesar. Tengo que aceptar que siempre le puse atención a su comportamiento conmigo hasta al grado de aceptar que estaba interesada en él. Por más que el haya sido grosero conmigo, la atracción natural que me hacía sentir era inevitable. Del odio al amor solo hay un paso.
Después de su monologo. Se quedó inmóvil esperando a que reaccionara o algo. Me mantuve aferrada a una pequeña almohada, para disimular un poco el malestar que tenía. La cabeza me daba vueltas.
-¿Madison? –preguntó algo inquieto.
-Creo que necesito recostarme. –Respondí con un jadeo.
-Ah, Discúlpame. –Esperó a que me acomodara y lo hice torpemente.
-Creo que necesito ayuda. –Admití.
Rió inocente y se levanto de la cama y me tomó de la mano para que pudiera poner un poco de fuerza en él. No había manera de evitar que yo sintiera un alivio al estar a su lado. Acomodó todo para que me recostara, el recargo su espalda en la cabecera de la cama, y prácticamente me abrazaba como si fuera una niña pequeña.
-¿Cómo te sientes? –Preguntó con voz suave. No estaba muy segura de cómo me sentía, ya que la cabeza me daba vueltas enloqueciéndome.
-Mareada, creo. –Contesté en un susurro.
-Supongo que no fue buena idea. –Se culpó.
-Te agradezco que me lo hayas dicho. –Intenté mantenerme positiva, pero mi voz era débil.
-¿Por qué? –Sentí su aliento cerca de mí, eso hizo que me estremeciera.
-Creí que estabas loco, pero yo creí estar totalmente trastornada. –El abrió los ojos sorprendidos ante mi confesión. –Creo que ahora a ti te toca hacer las preguntas… -Me sonrojé.
-En ese caso… me toca. ¿Por qué estabas trastornando? –Rió.
-Siempre te perdoné por cada desplante que me hiciste, porque siempre me pedias disculpas. –El se quedó inmóvil.
-¿Si? No recuerdo haberlo hecho nunca. –Negué con la cabeza.
-Las veces que discutíamos o algo, al dormir tu llegabas y te sentabas en donde estas ahorita y me pedias disculpas por tu comportamiento estúpido. Prácticamente soñaba contigo las veces que cruzábamos palabra. Y por mi propio bien me tomaba las disculpas en serio, porque no podía evitar el hecho que me trataras así. Por eso cuando me hablabas, no dudaba ni dos veces en responderte, por que esperaba que fueras como… en mis sueños.
-¿Todas las noches?
-No, solamente cuando discutías conmigo. –El rió.
Y ahí estaba, con el rostro demasiado cerca del mío, su perfección aturdió mi mente… Era demasiada, un exceso al que no lograba acostumbrarme. El tomó mi rostro haciendo que mi respiración se cortara, no podía negarme una gran parte de mi estaba impaciente a su contacto.
-Hay algo que quiero intentar. –Comenzó a acercarse a mí, estaba temeroso y vacilaba a cada centímetro de proximidad a mi rostro, calculaba antes de besarme, a lo mejor lo hacía para prolongar el momento, y hacer que la situación se volviera muchísimas veces mejor que el beso mismo.
Bill se detuvo, para ver si estaba dispuesta a corresponder ya que me había quedado de piedra. Entonces sus fríos labios presionaron a los míos, la sensación era agradable, a lo mejor porque a mi cuerpo con fiebre hizo que me sintiera de esa manera.
La sangre hervía bajo mi piel quemándome los labios, mi respiración se volvió en un jadeo el aferro sus dedos suavemente a mi cabello. Gentilmente sus manos apartaron mi cara.
-¡Huy! –Dije totalmente sonrojada.
-Eso fue mejor de lo que había imaginado. -mi mirada aun estaba clavada en sus ojos. –Hace mucho tiempo que no. –Se quedó callado.
Se puso de pié en un movimiento rápido. Me tendió la mano para invitarme a levantarme su mano estaba helada, no tenía idea a donde quería que fuera. Tambaleé un poco mientras él rió.

-¿Sigues estando mareada? ¿O es mi habilidad profesional para besar?
Me dio muchísima gracia, su rostro angelical hacia que me recordara a Matt pero definitivamente eran diferentes, Bill me atraía totalmente. Nunca me imagine que se portaría conmigo así… si el tiempo pasaba no tardaría en volverme loca por él.
-No estoy segura, sigo mareada. –Contesté. –Creo que es un poco de ambas cosas. –El rió

Bajamos hasta la cocina, tomó de nuevo la bolsita de papel pero ahora sacó el jarabe…
-Es hora de tu otra medicina. –Dijo abriendo el frasco.
-¿Estas Loco? –protesté.
-No seas infantil… ¡Vamos Tómala!
-No, ni de broma. –El alzó una ceja ahora su aspecto era serio. Me puse del otro lado de la meseta alejándome de él, puede que me obligue a tomar la medicina o puede que no.
-Madison, hemos llegado a un punto donde prácticamente he evitado que estés internada en un hospital. No vengas con que no quieres tomar la medicina. –Dijo con una risita mientras su brazo creaba una trampa alrededor de mi cintura.
-No puedo. –dije con un suspiró, no hubo manera de evitar que me dejara. Alcé las manos rendida y las deje caer mientras él me daba el vasito con la medicina. Me la tomé haciendo una terrible mueca y sintiendo nauseas instantáneas. -¡Está del asco!
-No fue tan difícil ¿Viste? –yo lo fulminé con la mirada y el solo me respondió con un beso en la frente, si otro beso más, me agradaba tenerlo cerca de mí.
Su expresión se hizo suave y cálida, colocó sus labios a un lado de mi oreja. Me hizo estremecer. –Te cuidaré.
Un ruido hizo que el momento perfecto se cortara… Bill se quedó serio y contestó sin dejar de mirarme…
-¡Hola Tom! –Abrí mis ojos sorprendida… -Si, iré en un rato estoy cuidando a Madison.
¿Qué había dicho?... De pronto sentí una vergüenza inmediata… ¿Cómo lo tomaría Tom? Ni idea…

martes, 21 de febrero de 2012

Capitulo 18 ~Confesión~

CHAN CHAMMM! Este capitulo se descubre todo, la verdad no me quiero adelatar y quiero dejar que ustedes lean, espero que les guste y sé que Bill las convencerá rapido... hahahah

Tenia toda la intencion se subir capi ayer, pero me fuí a la playa con mi novio... y pasamos un dia excelente... y llegue muy cansada las quiero. Les dejo una foto...




bueno las dejo leer! :D















Por supuesto que mi mente tenia preguntas… muchísimas, creo que era el momento de saber por qué la actitud de Bill era tan extraña. Pero una parte de mi sentía una vergüenza enorme, cuando Bill se porta indiferente es algo que me pone ansiosa, al grado de saber qué es lo verdaderamente pasa por su cabeza, y no me gustaba sentir esa sensación de rechazo. A lo mejor le daba más importancia de la que debería darle, pero cuando su comportamiento conmigo cambia, para mi es la persona más perfecta del mundo, prácticamente mi salvador, ya sé que exagero pero la tranquilidad que me dan sus ojos es inexplicable. Desde que Matt estaba a mi lado no me sentía así. Un estornudo mío hizo que mi mente deje de trabajar.
-Creo que la gripe está comenzando a hacerse presente. –Me sonrió de lado, ese gesto hizo que me mi piel se erizara.
-Es lo más seguro. –El se levantó de la silla y estudió la cocina entera.
-¿Dónde tienen los vasos? –Reí un poco ante su pregunta inocente.
-En la segunda puerta de la derecha. –El sacó un vasito y se fue a la nevera sin preguntar y sirvió un poco de agua. Mientras yo lo observaba sin perderme ni un solo detalle de sus movimientos, tomó la pequeña bolsa de papel y sacó el frasquito que contenía uno de mis medicamentos.
-Son las tres, creo que el próximo te toca a las once. Vamos tómala. –Me puso la pequeña pastilla en una mano y con la otra me tendió el vaso con agua, sin discutir me la tomé. No comprendía su expresión, parecía estar disfrutando ese momento, asenté el vaso en la meseta.
-¿Me puedes hacer un favor? –Le pedí después de ordenar mis ideas. Su rostro cambió y llenó de seriedad.
-Eso depende…
-No es mucho. –Afirmé. El me miró poniendo toda su atención en mí.
-Solo me preguntaba… que la próxima vez que dejes de hablarme me digas, para estar lista, por mi propio bien. –No vi la expresión de su mirada, ya que me entró una tremenda vergüenza pude sentir como la sangre me subía a la cabeza y la temperatura aumentaba en mi rostro.
-Creo que es lo más justo para ambos. –Pude escuchar como dejaba salir una risita.
-Gracias.
-En ese caso… ¿Dejaras que me quede acompañarte? –Por fin lo miré a los ojos.
-Con una condición. –Alzó una ceja. –Que me respondas las cientos de preguntas que me comen la mente.
-Por supuesto. –No pareció muy convencido aunque sus palabras fueron lo contrario.
-Sígueme. –La verdad necesitaba recostarme, no podía mas estar sentada en la cocina, así que iría a mí recamara, cosa que no me parecía bien, porque era mi espacio personal y así. Pero al fin Bill me daría todas las respuestas de su comportamiento. Subimos las escaleras sin hablarnos. Al entrar a mi habitación quité almohadas y acomodé un poco el desorden que había hecho el ponerme la pijama. El se sentó en un lado de mi cama, en el mismo lugar donde lo hacía en mis sueños, eso hizo que sintiera lago de escalofríos. Me acosté y me tapé hasta los hombros con la sabana.
-Antes que comiencen tus preguntas. –Dijo rompiendo el silencio. –Después quiero que respondas las mías. –Sonrió de una manera familiar, traté no concentrarme tanto en eso. Y comenzar con el interrogatorio.
-Eh, ¿Por qué estás aquí? –El desvió si mirada de la mía y se puso prácticamente nervioso.
-Por que te vi mal y lo mejor era llevarte con un doctor. –Esa era una respuesta a mi pregunta, pero no era lo que yo quería, pero estaba demasiado nervioso al contestarme.
-Okey. –Dije tratando de hacerme a entender mejor. ¿Por qué me ignorabas y ahora todo lo contrario? –Su rostro quedo serio, lleno de incomodidad y por primera vez pude verlo lleno de frustración.

-No te quería cerca de mí… al principio… ¿Segura que quieres saber? -Su respuesta me llenó de asombro, el aire me comenzaba a faltar.
-Si, Bill. –Dije convencida y firme el pensó un poco antes de hablar.
-Tú no recuerdas, pero te vi cantar en un bar. Para mi fuiste una diosa invocada desde mi mundo imaginario. Eras perfecta, no sé si me mirabas, pero pude sentir tu mirada fijamente con la mía. –Sentí mi corazón detenerse, las manos comenzaron a sudarme en ese momento y mi corazón se estaba volviendo loco. –No sé porque, pero bajaste del escenario deshecha, pude verlo en tu rostro, Tom también había quedado impresionado contigo, a tal grado que quería irte a buscar, hiciste que yo sintiera celos, un sentimiento que nunca le había tenido a mi hermano. Yo también quería correr hacia dónde estabas. Mi corazón... –Al momento de decir eso su voz se apagó. – Prácticamente me ordenó… pero le debo tanto a Tom, el es mi mejor amigo, mi otra mitad y al verlo también interesado en ti, hizo que no tuviera más remedio. –Comencé a temblar, recordé su mirada esa noche, el había hecho que la voz en mi saliera a flote, de pronto recordé que antes de entrar al baño vi a dos personas… Eran Bill y Tom todo coincidía. –Justo antes de eso, David nos dijo que quería que tú trabajaras con nosotros, cosa que me emocionó porque trabajaríamos juntos… pero todo cambió al salir del lugar.
-Tom, me confesó que eras el tipo de chica que el andaba buscando, eras la ideal y que esperaba con ansias que aceptaras la propuesta del trabajo. Lo veía tan emocionado, que lo mejor que se me pudo ocurrir fue hacerme a un lado y calmar los miles de sentimientos que inspirabas en mí. Como era de suponerse aceptaste el trabajo y mi único escudo, fue reaccionar como un estúpido y alejarte de mí y hacerme convencer que era mejor así.-Buscó con la mirada mi rostro asombrado ante sus recuerdos. –Tratar de ignorarte, era algo que me frustraba de muchas maneras. Moría de envidia al ver como Tom y tú platicaban, en ocasiones él trató de convencerme de mil maneras que intentara acercarme a ti, pero no podía aunque mi corazón me lo pedía a gritos. Días después, Tom me confesó que no estabas interesada en él… y no se pero creí que era el momento justo para poder arreglar las cosas contigo. –Se detuvo un momento y miró sus manos completamente apenado. –Debiste creer que estaba loco.
-Claro que lo creí. –Contesté. –Pero no comprendía el motivo ¿Cómo podías odiarme con tanta rapidez? Creo ya saber por qué.
-Aunque el todavía está muy interesado se resignó, me cansé de alejarme de ti Madison. Y ahora voy a hacer lo que mi corazón me diga.
Nuestras miradas se encontraron nuevamente. Los ojos de Bill tenían una mirada sorprendentemente tierna… justamente como en mis sueños.

viernes, 17 de febrero de 2012

Capitulo 17 ¿Me puedo quedar contigo?

Quiero pedirles una disculpa... las dejé tiempo sin capis... pero no volverá a pasar.
Es que la lap de mi mamá tronó y pues agarra la mia para jugar sus cosas del Face y asi... y pues no me la da... hasta hace un momento se la pedí para que pudieran leer... prometo que no vuelve a pasar! hahaha bueno, pues les dejo este capi y mañana subo otro sin falta... BESOS!












Por fin estábamos fuera de mi casa, antes que yo pudiera darle las gracias por haberme llevado con el médico, salió del auto y prácticamente corrió hacia el otro lado de este, abriéndome la puerta del copiloto.
-¿Qué haces? –Mi voz estaba llena de confusión, me sentía lo suficientemente bien para entrar sola a mi casa.
-Llevándote hasta tu puerta. –Me sonrió amable. –Quiero asegurarme que alguien te cuide. –Solamente pude asentir, en ese momento creí que era una alucinación y los fármacos eran los culpables, pero no. Aun había preguntas en el aire que necesitaba responderme.
Busque en mi bolso mi llaves, pero no había nada, así que al ver eso, Bill tocó el timbre de mi casa. No habíamos cruzado palabra desde que nos paramos frente a la puerta. Pude escuchar los torpes pasos de mamá acercándose para abrirnos.
-¡Madison! –Dijo mi madre emocionada al verme, seguro por la hora. Su rostro se volvió de sorpresa al verme acompañada de Bill -¿Por qué tan temprano? Seguro vienes por tus llaves. –Me quedé sin poderle responder.
-Eh, supongo que se me olvidaron. –Tragué un poco de saliva.
-Disculpe. –Interrumpió Bill con voz increíblemente amable. –Realmente traje a Madison para que viniera a descansar venimos del hospital. –el semblante de mi madre se convirtió de espanto.
-¿Pero qué sucedió? –Ella comenzó a inspeccionar para ver si estaba completa de mis extremidades, intente explicarle pero Bill me interrumpió de nuevo.
-Prácticamente la encontré desmayada en el estacionamiento del estudio. –Lo fulminé con la mirada pero él me ignoró. –Así que la llevé con un medico rápidamente. –Mi madre se había llevado las manos al rostro sorprendida. Y por fin pude hablar.
-Creí que solo era un simple dolor de cabeza. Comencé a sentirme algo mal y Bill. –alcé la voz un tono más de lo normal al decir su nombre. Mi madre se sorprendió al escuchar quien era mi salvador. –Hizo el favor de obligarme y llevarme con un doctor.
-Bill Kaulitz Mucho gusto. –Se presentó y le tendió la mano a mi madre.
-Rebecca Müller. –Respondió y automáticamente agregó -hiciste bien, lograste lo que no he podido hacer en años… -Y luego se dirigió con Bill. – Gracias Bill. –Le agradeció.
-No es nada, a mí también me asustó mucho. –Mis ojos se abrieron de la impresión y comencé a darme cuenta que estaba sonrojada.
-En el horno tengo unos pastelitos de arándanos. ¿Gustas Bill? –De pronto yo me había vuelto totalmente invisible. –Sonrió nervioso.
-En verdad no quiero ser una molestia. –Discutió amable.
-Insisto. –Sonrió mi madre victoriosa.
Bill era demasiado alto pasó por la puerta casi esquivando el marco, eso me dio algo de gracia. El estudio mi casa completa me dio vergüenza cuando pasó su mirada por las fotos de mi infancia, y observó con atención en la peor foto; donde estaba junto al árbol de navidad con el cabello revuelto, abriendo mis regalos cuando tenía seis. Odiaba esa fotografía, pero mi madre la encontraba linda así que la ponía a la vista de todos. Bill me miró con una sonrisa. Al pasar por la cocina se sentó en la barra.
-Hija, ve a ponerte algo más cómodo para que puedas descansar. –Subí rápidamente a mi habitación y me puse mi pijama con dibujos de galletas, era la más calientita, me coloqué mis botitas de franela cafés y me hice una cola de caballo, todo lo hice a la velocidad de la luz. Al bajar a la cocina Bill le daba las indicaciones a mi madre, mismas que el doctor me había dado. Forzosamente sonreí, la presencia de Bill en mi casa me imponía un poco, ayer a estas horas el me ignoraba totalmente y ahora, platicaba animadamente en mi casa, con mi madre en la cocina, comiendo de mis pastelitos preferidos. Yo estaba seria, asimilando todo lo que sucedía, de pronto sentí un cansancio excesivo. El móvil de Bill sonó. El se puso algo serio y tomó un sorbo de su café antes de contestar.
-Con permiso, necesito atender. –Se levantó y fue hacia la sala a platicar, mi madre y yo lo observamos cuando se alejaba. Cuando hubo suficiente distancia mi madre me miró.
-Es un buen chico. –Dijo sonriendo de lado.
-No lo sé. –Me voz sonó confundida. –Ayer comenzó a hablarme no había cruzado palabra con él en mucho tiempo.
-Aunque su mirada se me hace familiar… ¿Lo habré visto antes? –Negué con la cabeza. –Creo que se está dando el tiempo para conocerte. –Ella me acomodó un poco el cabello de mi flequillo.
-Espero que no tenga otro cambio de humor y comience a ignorarme de nuevo. –Bill entró a la cocina y mi madre me besó la frente.
-Mandé a buscar tu auto, en un momento vienen a buscar las llaves y te lo traerán de regreso. –Me aseguró con una sonrisa, de las cuales comenzaba a acostumbrarme.
-Gracias. –Nos quedamos en silencio.
-Chicos, tengo que dejarlos, en una hora tengo que estar, para checar unos menús del restaurante. –Mi madre se colocó el abrigo y se despidió de mí. –Portarte bien, y te tomas tus medicinas. ¡Sin pretextos! –Bill sonrió burlón, mientras yo no aguantaba la vergüenza. –Mucho gusto Bill, fue un placer conocerte. ¡Nos vemos!
Nos quedamos en silencio yo tenía la vista fija en mi taza de café.
-Te pareces mucho a ella. –Sonrió.
-Todos lo dicen. –No sé que me pasaba cuando estaba con él, pero hacia que no salieran palabras de mi boca, yo no era así.
-Madison, ¿Te molesta si paso la tarde contigo? Quiero asegurarme que estés bien cuando alguien llegue. –Sus palabras me cayeron como un balde de agua helada, Él y yo ¿Solos?

martes, 14 de febrero de 2012

Capitulo 16 ~Se que se siente estar enfermo~

Holaaa!!! Quiero desearles un lindo dia y FELIZ SAN VALENTIN! Espero que se la haya pasado super bien con la gente que quieren y con sus amigos... Pues les dejo este capitulo y por otro lado, no me odien por haberlo dejado ahí...
Las quiero y gracias por leer!









Continué sola hacia la oficina de Jane, ese era un lugar seguro, la cabeza me vueltas a una velocidad de una ruleta rusa, en ese momento me dolía pensar y mi mente trabajaba como una máquina. Lo que había sucedido en el estacionamiento me generaba cientos de preguntas. Tuve suerte que esa sala estuviera vacía me dirigí a una silla y me instalé rápidamente en ella. Jane estaba tan entretenida en lo suyo que no notó mi presencia. Cuando ella me miro su rostro marcó una mueca de espanto.
-Madison… ¿Te encuentras bien? –su voz retumbó en mi cabeza, el tono de tu voz parecía alarmado. No me atreví a levantar la cabeza. -¿Te sientes débil?
-Si, Jane. –Murmuré mientras sentía latir mi cabeza como una bomba de tiempo no tardaría en explotar.
No tuve que suponer que Jane intentaba hacer algo por tomarme del brazo y sacarme de ahí.
-¿Puedes caminar? –Preguntó preocupada.
-Sí. –Susurré, unas nauseas se apoderaron de mí rápidamente, seguramente me llevaría a un doctor y no quiero hacer una escenita, porque odio los hospitales y los doctores. –Solo necesito un poco de aire.
Jane se comenzaba a poner algo nerviosa rodeó su brazo en mi cintura y puso mi brazo en su hombro. Yo me apoyé pesadamente en su frágil cuerpo.
Despacio comenzamos a salir del estudio y quedamos justo en el estacionamiento.
-¿Me dejas sentarme un momento, por favor? –Le pedí me recargué en uno de los coches del equipo. –Déjame aquí, no te preocupes ya se me pasará. El mareo no cedía en absoluto. Apoyé mi cabeza en una parte fría, mi cuerpo comenzaba a temblar del frio incontrolable que sentía.
-Vaya que te has puesto mal, tienes que ir con un doctor. –Jane estaba un poco nerviosa.
-¿Madison? –No, no, no, ¡No! Su voz. -¿Qué le sucede? –Le preguntó a Jane.
-No sé, entro a mi oficina y no estaba bien. Está ardiendo.
-Madison ¿Te sientes bien? –Preguntó preocupado.
-No. –Contesté tajante. –Vete. –El se rió ante mi respuesta, parecía disfrutar un poco de mi estado.
-Quiere que la deje aquí sola, cree que se le va a pasar sólo con el aire. Pero hay que llevarla con un doctor. –Afirmó Jane.
-No te preocupes, yo me encargo del asunto, la llevaré al médico. –Quería discutir y decirles que me dejaran sola, pero mi malestar era tan grande que comenzaba a perder el control de mi cuerpo. De pronto sentí el brazo de Bill posándose en mi cintura, nunca había hecho tanto contacto con él y mi brazo lo colocó en su hombro prácticamente lo estaba abrazando. Comenzamos a caminar, me llevó hasta la puerta del copiloto de su flamante auto.
-¡Déjame! –Le ordené.
-Tenemos que ir con un medico. –Su voz estaba llena de paciencia.
-¡Déjame de nuevo donde estaba! No quiero ir a un hospital. –Protesté. Mis reclamos no parecían funcionar, no podía poner un poco de resistencia mi cuerpo estaba totalmente débil.
-¿Le tienes miedo a los doctores? –Pareció algo divertido, No le contesté, permanecí con los ojos cerrados. Luchando contra las nauseas con todas mis fuerzas.

Permanecí quieta sin hablar todo el trayecto hacia uno le los lugares que más aborrecía en el mundo. Un hospital, siempre cuidé de mi salud, para evitar este tipo de incidentes. Me bajó del auto por el pasillo de urgencias una enfermera se acercó a nosotros.
-Tiene mucha temperatura. –Explicó Bill. Abrí los ojos estudiando ese horrible lugar, tenían el típico color verde pistache que odiaba y ese olor tan espantoso típico del lugar. Automáticamente me hicieron pasar a un consultorio, yo no podía creer que estuviera en ese lugar enferma.
-Bien, Madison, con esto te sentirás un poco mejor. –Dijo mientras me colocaba una vendita en la vena, ya que me inyectaron directamente ahí para que la temperatura bajara de golpe. –Es solo una infección de garganta que pudimos haber prevenido. –Dijo el médico, con toda honestidad. –Quédate recostada unos minutos, mientras esperamos el efecto del medicamento. Para que puedas irte a descansar.
-Entonces… solo es una infección de garganta. –Pregunto Bill que estaba muy atento a mi situación.
-Así, es en unas horas se convertirá en un fuerte gripe, pero estará totalmente controlado. –Bill le agradeció al hombre de la bata blanca. –Bueno, lo mejor es que ya te atendiste, regreso en media hora para darte los medicamentos que tomaras después. –Salió del consultorio. Y ahí estaba yo… en esa camilla de color café esperando a que el medicamento hiciera efecto en mi organismo, Bill estaba justo enfrente sentado con los brazos cruzados simplemente observándome. Cerré por un momento los ojos para descansar un poco.
-Tengo que admitir que me asustaste un poco. –Su voz reflejaba algo de vergüenza al confesarme. Continué con los ojos cerrados pero el medicamento ya comenzaba a hacerme efecto y me sentía algo mejor. –Creí que estabas mal.
-Como si supieras, de estas cosas. –Dije sin pensar.
-Creo saber que se siente estar verdaderamente enfermo. –Me sentí mal por haber hecho un comentario tan estúpido, pero el después sonrió.
-Creo que ya me siento mejor. –Dije mientras me incorporé lentamente.
-Vamos con el médico. –Contestó Bill Me baje de la camilla de un saltito y caminamos los dos hacia otro consultorio.
-Tomaras estas píldoras cada ocho horas, por una semana, y este jarabe cada doce horas, Tomas abundantes líquidos y sopas, son excelentes descongestionantes. Pero tienes que reposar este fin de semana. –Lo miré espantada.
-¿No puedo viajar? –el sujeto negó con la cabeza.
-Tu temperatura subió mucho, lo mejor es esperar y que descanses unos días. –Me desanimé al instante, mi viaje estaba cancelado. Le dimos ambos las gracias al médico.
-Madison ¿Dónde vives? –Sentí un poco de nervios.
-No te preocupes, Regresemos al estudio a trabajar. –El me fulmino con la mirada.
-¡Claro que no! Te llevaré a tu casa y me aseguraré que estés bien hoy.
No daba crédito a lo que estaba sucediendo en ese momento.

domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 15 ~Creí que no querías ser mi amigo.~

Bueno antes de que lean el capitulo, queria saludarlas un poco... Tengo mucha tarea y ni siquiera he comenzado... He estado algo enferma, es como si todas las enfermedades vinieran en un solo paquete, hace dos semanas tenia gripe, la semana pasada tenia un dolor fuerte en mi estómago.... y la nueva es que ayer la voz se me fue por completo... si, casi no puedo hablar y tengo un dolor de garganta incréible...
la semana pasada falte a la escuela y pues se me junto la tarea... quiero morir, por que sigo sientiendome mal y tengo que hacerla... perso decidí subirles Capi... espero sus comentarios y gracias por seguirme hasta aquo las amooo!! :D

...









Entré a hablar con David para pedirle permiso de pasar el resto de la tarde en casa, ya que de pronto me comencé a sentirme algo mal, supuse que era por el coraje que había hecho por culpa de Bill, ¡SI!… era totalmente su culpa, si me hubiera ignorado como de costumbre, no me sentiría tan mal, pero toda la discusión tubo algo bueno, pasaría a comer con mis padres así que aprovecharía todo para pedir permiso para ir a visitar a Brooke.
Saliendo de la oficina de David, los gemelos entraban.
-Nos vemos. –Dije con voz flojita, tuve que generalizar el saludo porque si solo saludaba a Tom, entraría al jueguito de Bill y eso era ponerle demasiada atención.
-¿Ya te vas? –Preguntó Tom algo extrañado, por la hora.
-Estem… sí, creo que enfermaré. –Comencé a tartamudear, cuando sentí la mirada de Bill, de preocupación.
-Entonces, lo mejor es que descanses. –Afirmo Tom. Y yo asentí.

Caminé hacia el estacionamiento y el coche de Bill estaba junto a mío. Si fue coincidencia, que desafortunada, porque me entraba la tentación de rayarlo… total no todos saben que ni siquiera juntamos palabra, así que nadie sospechará de mí. ¡Vamos Madison! Decía esa vocecita. La ignoré seguro era el dolor de cabeza que no me hacía pensar bien. No pasaría nada si lo rayaba capaz al otro día llegaba con otro coche nuevo. Me subí a mi auto tratando de guardar temperatura, los dientes comenzaron a chocar por el frio que sentía, prendí la calefacción y esperé en el auto mientras esta agarraba una buena temperatura. Encendí el estéreo del auto y lo conecte a mi reproductor, comencé a cantar
Antes de llegar a casa decidí marcarle a mi Mamá avisándole que llegaría temprano a casa, sentía que la cabeza me explotaría, pero si mis padres descubrían que me sentía mal, no me darían el permiso para ir a visitar a Brooke, así que lo mejor era mantener mis malestares en secreto.
La cabeza me daba vueltas, me puse a pensar de cuantas veces dije la palabra Bill durante el día, ¿A qué se refería al decirme que no me quería cerca de él?
Sentí un dolor intenso en la cabeza. A lo mejor se había dado cuenta de que lo observaba demasiado y no quería darme esperanzas, y que nuestra relación era solo componer… pero yo a él no le interesaba nada. ¿Qué cosas digo? Naturalmente no le interesaba ni un poquito, pensé enojada mientras pude ver por el espejo retrovisor que mis ojos estaban algo rojos, seguramente era el malestar y el dolor de cabeza que sentía. Yo no era interesante, él era muy interesante, misterioso, perfecto, lindo y posiblemente capaz de traerme de un hilo. No me gustaba esa sensación, yo… simplemente no podía, Matt aún estaba ahí, es muy pronto. Pero al pensar en Bill es como si ese enorme vacío desapareciera por completo.
Pero está bien, si él me pidió que me alejara… lo iba a cumplir, lo dejaría tranquilo. Soportaría esa enorme condena. Y al paso del tiempo yo dejaría de pensar en el… Lo acepto, Bill me interesa más de lo que aparento

Al llegar a la casa mi madre había cocinado algo delicioso, pero ni el olor exquisito que emitían los platillos italianos que había cocinado, hacían que este malestar desapareciera… Lo mejor era ocultar la verdad.
Aguante lo suficiente el dolor y esperar a que termináramos de comer todos juntos.
-Estem… ¿oigan? –Frank y mi madre me miraron al mismo tiempo, era la primera vez que hablaba mientras estábamos en la mesa.
-¿Si? –Contestó Frank.
-Este… Quería que supieran que este fin de semana quiero ir a visitar a Brooke… Si les parece bien, claro. –Ellos dos se miraron y el semblante de sus rostros eran raros.
-¿Hasta Rusia? –Dijo mi madre.
-Si, hay vuelos bastante económicos, y no es mucho tiempo. Solo para el fin de semana.
-Bueno en ese entonces, hablare con su madre para que no hayan problemas. –Sonreí.
-Gracias, ahora me iré a acostar, tengo algo de sueño.
Dormí hasta el día siguiente, habían sido exactamente quince horas continuas de sueño, solo me desperté porque mi mamá se fue a asomar para ver si estaba todo bien. Cuando amanecí me sentía peor, contrabajo me pude levantar de mi cama. Hice todo con calma y me fui al conservatorio, salí casi moribunda de ahí, sentía muchísimo frio… no estaba nada bien.
Al llegar al estudio me estacione lo más lejos posible del coche de Bill ya que con este malestar tenía miedo de hacer algo estúpido y pagarle un coche nuevo. Caminé lento el cuerpo me dolía y mi aspecto seguramente no era bueno.

Prácticamente venía arrastrando mi gran bolso, sin fijarme Bill se puso a un lado de mi y la tomó y se la colocó en el hombro para ayudarme.
-Me asustaste. –Dije sin ganas. El me miró y sonrió.
-No tengo la culpa que seas despistada, pasaste a mi lado y ni siquiera me dirigiste una mirada. – Como de costumbre hablaba con calma y con voz pausada, fruncí el seño ante su rostro perfecto. -¿A qué se debió tu partida en la tarde?
-Se suponía que fingías que no existía, y lo que me pasa no te debe importar ¿o sí? –Ya sé soy una grosera de Mie*Da, pero no buscaba la manera de deshacer esos sentimientos.
-No finjo que no existas. –continuo. Sentí ira en ese instante él era totalmente contradictorio.
-¿Disfrutas verme enojada cierto? –Su mirada no era tan amable después de todo, era increíble que las veces que habláramos estuviéramos discutiendo.
-Madison, eres totalmente absurda. –Dijo con frialdad. Y de pronto sentí como la cabeza comenzaba a darme vueltas. Estaba sorprendida, asombrada, nadie en la vida me había tratado como Bill lo había hecho… Jamás. Lo fulminé con la mirada y caminé hacia la entrada del estudio.
-¡Espera! –Yo hice como no lo escuché y seguí caminando, pero rápidamente me siguió al paso. –Discúlpame, no digo que no sea cierto el ignorarte.
-Déjame sola Bill –Le pedí.
-Escúchame Madison… Quería pedirte algo. –Sonrió.
-¿Acaso eres Bipolar? ¿Sufres de algún trastorno de personalidad? –Le pregunté, mi voz era sarcástica.
-¿Me vas a dejar decirte? –Suspiré.
-Me preguntaba si el sábado en la noche…-Lo interrumpí.
-¿Hablas en serio? –Me exalté. –Ya dije que no iré a esa FanParty . –El se puso serio y me dedico una mirada que no supe entender.
-Por favor ¿Me dejas terminar? –Le quité mi bolsa del hombro para poder huir sin problemas.
-Ayer dijiste que viajarías y la verdad, no te ves muy bien como para irte ¿No quieres dar un paseo el sábado en la noche? –En ese instante no comprendí sus palabras.
-¿Con quién? –El latido de mi cabeza se hizo más intenso.
-Conmigo… -Contestó claramente. Yo sentí como el cuerpo se me paralizó por completo.
-¿Por qué? –Tartamudeé.
-Mira Madison, la verdad tengo que ir a esas fiestas, pero nada más puedo estar poco tiempo y tú estás enferma. –Me tocó la frente con sus manos heladas. Sentir su contacto casi hace que mi cuerpo se desmorone, así que me alejé violetamente de su contacto. Su semblante le cambió. -¿Segura que no quieres ver al doctor?
-Eso a ti no te importa. –Fui cruel al responder, pero no me gustaban sus actitudes.
-Madison… -Lo interrumpí.
-Bill de verdad no te entiendo. –Sentí un escalofrío al decir su nombre. –Creía que no querías tener ni la más mínima relación de nada conmigo.
-Si, dije que era mejor no tener ni un tipo de amistad, pero eso no quiere decir que no quiera y lo deseé.
-Que amable eres, eso lo dice todo. –Dije sarcástica.
-Creí que sería mejor no ser amigos, pero ya me canse de estar evitándote.
Su mirada era diferente, me sonreía como nunca antes lo había hecho, era extremadamente perfecto. -¿Entonces nos vamos de paseo el sábado? –Yo no podía ni moverme. Ni hablar, las palabras no me salían era como si me hubiera vuelto una muda. –Conste que te doy tiempo para que decidas si quieres mi amistad o no.
Ahora si… SIN PALABRAS

sábado, 11 de febrero de 2012

Capitulo 14 ~¿Me vuelves a dirigir la palabra?~





Ya habían pasado semanas que yo no cruzaba palabra con Bill por su puesto aunque habían días que lo tuviera a mi lado, los sueños ya me tenían sin cuidado, por otra parte le hice entender de mil maneras a Tom mi falta de interés a sus dotes de conquista, y en lo único que estaba interesada era en su amistad, él y Georg me hacían reír, como una poseída… aunque el chico de trenzas no me cuestionaba por la nula relación con su gemelo, seguramente sabía la razón por la que su hermano no me soportaba.
A pesar de las mentiras descaradas que le daba a mis padres, sobre mi estado de ánimo en el trabajo, no me podía explicar porque me preocupaba tanto el rechazo de una persona. A veces me detenía a observarlo, claro sin que se diera cuenta cuando trabajábamos. Ya sonreía más y su estado de ánimo estaba más participativo hasta el grado de venir solo en el auto. Sea cual sea la enfermedad que haya tenido, su recuperación había sido notable.
Mientras tanto Jane, se había acoplado perfectamente con los chicos, y tenía muchísima paciencia con ellos, ya que a veces ellos llegaban con muchísimo trabajo para ella, siempre los apuraba y estaba tras de ellos recordándoles lo que tenían que hacer, pero sin duda alguna la preferencia que tenia con Tom era evidente, hace unas semanas le pregunte por que tenia esa actitud con Tom, se puso algo nerviosa pero lo negó completamente.
-¿Segura que no quieres ir? –insistió de nuevo.
-No, Jane, no voy a ir. –Le aseguré.
-Pero va a ser divertido, nunca invitan al staff completo a este tipo de eventos. Aunque yo estaré trabajando y acarrando a los chicos. –Se detuvo y se habló a sí misma con cara de fastidio. Sonreí –Después podre divertirme un poco. Y tú sabes que si no vas me aburriré. –Su esfuerzo por convencerme era bastante entusiasta.
-Diviértete en la fiesta. –La animé. Ella pareció entender y dejó por un hecho que faltaría a la fiesta.
Me senté en mi sillón favorito y tomé una revista para matar el tiempo, vi en esta que los vuelos hacia Rusia eran bastante económicos, tenia ahorrado lo suficiente para ir unos días con Brooke, seguro le gustaría la idea. Ya que la extrañaba muchísimo.
Entraron los gemelos a la habitación y se dirigieron a la oficina da Jane, continué con mi lectura, al paso de unos minutos salieron, Tom se sentó a mi lado, mientras Bill se colocaba los audífonos de su sofisticado reproductor y tomó otra revista de las tantas que habían en la mesita de centro.
-Bueno. –Se miró las manos. –Jane me ha dicho que no vas a ir a la Fan Party.
-Así es Tom, no iré. –Sonreí.
-Me preguntaba si… Bueno…Tal vez podría convencerte. –Me tome un respiro, Soportando a duras penas la culpabilidad de mi negación, por el rabillo del ojo pude ver a Bill inclinando la cabeza hacia mi dirección.
-No creo. –Tom me miró con resignación.
-¿Por qué? – Así que era hora de poner mis nuevos planes en marcha.
-Este fin de semana planeo viajar. –Ahí confirmé que era buena idea viajar, necesitaba despejarme un poco.
-¿No puedes ir otro fin de semana? –Yo negué con la cabeza.
-Lo siento, pero ya está confirmado. –Respondí.

Continué leyendo la revista, esta noche le diría a mi padres sobre el viaje, lo más seguro es que me darían el permiso para irme. David salió de su oficina y llamó a Tom, vi cómo se levantaba de su lugar. Mientras Bill me miraba con curiosidad, y de nuevo pude ver en su mirada el mismo interés de nuestra última plática. Le regresé la mirada esperando a que apartara la suya de la mía, pero no sucedió nada, comenzaron a sudarme las manos señal que no me gustaba ya que me ponía nerviosa.
Clavé la vista de nuevo hacia la revista, para librarme de su mirada insistente. Intenté con todas mis fuerzas ignorarlo, por lo menos procuré que no se diera cuenta que estaba pendiente de él. Esperando como de costumbre que no se fijara en mí.
-¿Madison? –Mi mente se familiarizo de nuevo con su voz, aunque la escuchaba a veces cuando hablaba o algo, tenía un tono diferente y amable cuando se dirigía a mí, cosa que me gustaba, pero me ponía prácticamente nerviosa y a la defensiva. Esta vez podía observarlo sin tener el miedo que se diera cuenta que lo observaba. Pero su rostro perfecto, más que nada su mirada, hacían que mi corazón latiera desbocado. Pero eso no me hacía olvidar lo grosero que era conmigo.
-¿Qué? ¿Me vuelves a dirigir la palabra? –Contesté con el mismo tomo que él me hubiera hecho si le preguntaba algo. El intento reprimir una sonrisa
-En realidad no. –No sé cual habrá sido el semblante de mi rostro. ¿Pero entonces que era lo que quería?
-¿Entonces? –Le dije con cara de extremo fastidio.
-Lo siento. –Dijo con un tono extremadamente sincero. –Estoy siendo muy grosero, pero creo que es mejor así. –Abrí los ojos sorprendida ante su sinceridad.
-¿Lo… sientes? –Tartamudeé. –No comprendo.
-Que prefiero ignorarte y tener la mínima relación de trabajo.-Entre cerré los ojos, Recordé las palabras de Tom hace más de un mes en la cafetería, cuando me dijo que a Bill no le caía mal entonces ¿Por qué se negaba a tener contacto conmigo?
-Es una lástima, que no hayas dado cuenta antes. –contesté con desprecio.
-¿Crees que no me arrepiento al ignorarte? – Afirmó.
-Sé que no te arrepientes. –Conteste tajante.
-No, no comprendes nada Madison.
Era Oficial, se había enfadado conmigo de nuevo, tomé mi bolsa y como siempre, cuando me pongo en esa actitud siempre algo me tiene que pasar. Mi carpeta se abrió y se cayeron unas cuantas cosas. Bill se agachó y me las entregó.
-¡Gracias! –dije grosera.
-¡De nada! -uso el mismo tono que el mío.
Entré a la oficina de Jane, mis ojos estaban a punto de estallar del coraje, ella me miró sin entender.
Mi cabeza no me daba para más, me sentía muy rara, no sé porque no podía sacar el verdadero carácter ante Bill e ignorarlo como él lo hace, pero cuando él me hablaba había algo en mí que hacía que le contestara sin pensarlo dos veces. Hoy me había confesado que no quería tener el más mínimo contacto conmigo… Pero… ¿Por qué se arrepentía al ignorarme? No creo poder saberlo, ya que según él yo no comprendía nada.

jueves, 9 de febrero de 2012

Capítulo 13 ~Jane~




Conforme nos íbamos acercando, no podía dejar de ver a esa chica, Bill parecía tener temas de conversación con ella, y por ningún motivo se veía enfadado o molesto, a lo mejor ya se conocían y yo como siempre estaba produciendo pensamientos sin sentido. Pero Bill era el culpable que mi paranoia emergiera a flor de piel.
Tom saludó a su hermano. Yo no sabía si quedarme ahí o entrar al estudio. Así que me seguí de largo, ¡Genial! De ahora en adelante los dos gemelos seguramente me ignorarían, uno me ignora sin razón alguna y el otro posiblemente por no haber dejado que me besara. Si las cosas seguían así de mal, hablaría con David para decir que dejaba el trabajo, no quiero estar en un lugar donde finjan que no existo.
-Hola. –Alcé la mirada, y era esa chica.
-Hola. –Contesté algo distraída.
-¿Te interrumpo? –Negué con la cabeza, ¡Vamos Madison! ella no tenía nada contra tuyo. Trataba de hacerme plática y yo de grosera.
-Para nada… ¿quieres sentarte? –Ella asintió.
-Mi nombre es Jane. –En ese momento reaccioné.
-¡Oh! Madison, muchos gusto, Lo siento soy muy distraída, perdón por ser grosera. –Dije sinceramente. Ella sonrió.
-No te preocupes, te agarré desprevenida. –Asentí.
-¿También eres del Staff? –Yo no supe si afirmar o negar.
-No creo, solo ayudo para la composición de canciones. –Sonreí.
-Es mi primer día de trabajo. –dijo con algo de nervios. -Los gemelos son bastante amables. –Me quedé como piedra al escuchar eso, Tom era amable y Bill no lo fue conmigo. ¿Por qué con ella fue diferente?
-Si, lo son. –Quería hacerla sentir en confianza, no soy de las personas que acostumbran a hablar mal de otras.
Tom entró a la habitación, me miró con algo de culpa y se sentó a mi lado, yo le sonreí, no quería hacerlo sentir incomodo.
-¿Cómo va esa letra? –Pude reconocer el tono de su voz, Matt la usaba cuando yo estaba molesta por algo, para ver mi reacción, es típico de hombres que te pregunten cosas, para ver cómo está el terreno. Pero yo no tenía la intención de hacerlo sentir mal, sino al contrario.
-¡Perfecta! –Sonreí algo orgullosa -Es la que más me gusta.
-Entonces será genial. –Jane también sonrió, ¡Vamos! La chica me agradaba. Tom se acercó un poco más a mí y me susurró al oído.
-Lamento lo que sucedió en el estacionamiento. ¿Me perdonas? –lo miré severamente, no tenía nada que perdonarle ya que nunca me faltó al respeto.
-No tengo nada que perdonarte, ya olvídalo ¿Quieres? –Dije intentando hacerlo sentir tranquilo. El desvió la mirada hacía Jane, que seguro se sintió incomoda al ver que Tom y yo nos hablábamos al oído.
-Veo que ya se conocen. –Dijo Tom para romper un poco el hielo. La observé y asentí sonriendo. –Bueno, chicas, las veo en un rato. Iré a grabar. –Él se levantó de mi lado, y caminó hacia la puerta. Pero antes de salir se detuvo. –Nos vemos chicas –alcé la mirada, poniéndole toda mi atención. Y me giñó un ojo. Sentí algo de vergüenza y solo negué con la cabeza. Jane me observó y sonrió. Nos quedamos calladas un momento, yo fui la primera en romper el silencio.
-Jane… -Esta me miró mientras le sonreía. –Cerca de aquí hay una cafetería… ¿Me acompañas?
-¡Claro! –Caminamos hacia la salida del estudio, decidí no llevar el auto, prefería caminar, así podía hablar más con Jane.
-¿Cuánto llevas trabajando con los chicos? –Hice cuentas en mi mente.
-Unas cuantas semanas. –Continuamos caminando, y platicando hasta llegar a la cafetería. Nos sentamos y ordenamos algo para comer, no tenía mucha hambre así que pedí una ensalada.
-Disculpa, no quiero incomodarte, pero ¿Tom y tu son…? –Me quedé seria por un momento, me imaginé a que se refería, así que intenté ayudarla un poco.
-¿Novios? ¡Já! –Bufé. –No, solamente nos llevamos bien. Me miró apenada y cambió de tema.
-Así que eres compositora. –Asentí. -¡Wow! Yo pienso que la música son como las matemáticas, tienes que hacer el procedimiento adecuado, para que te de bien el resultado. –Abrí los ojos como platos. Realmente Jane era de mi agrado.
-¡Caramba! Nunca en la vida me lo había planteado de esa manera… -Jane a partir de este día era la que iba a llevar la agenda del grupo como los viajes, incluso eventos personales, como compromisos familiares y cumpleaños.
-Mi trabajo, es ser su esclava, prácticamente. –En ese momento me di cuenta, que a ella la iban a explotar más que a mí.
Por fin tenía una compañera… Jane, nos las pasamos juntas el resto del día, mientras yo revisaba las letras y ponía los acordes correctos, y ella tenía una torre de papeles, con compromisos confirmados para anotar.
-Nunca en mi vida había usado tantos Post-it** –Exhaló de golpe. –Y eso que apenas llevo la mitad, tendré que terminar mañana. –Escuche como se abría una puerta, pero seguí en lo mío. Alcé la mirada y era Bill. Se sentó en el otro extremo del sofá. Sonreí, a lo mejor si comenzaba a ser amigable, la convivencia sería más fácil.
-Hola, Bill. –Dije con tono agradable. El ladeó la cabeza levemente hacia a mí sin mirarme siquiera, asintió una vez y miró hacia la dirección opuesta.
Mi semblante cambió por completo, Había decidido que ese sería el último contacto con Bill, Ese cambio de actitud me había dolido.

**(Pequeños papelitos con adhesivo, para pegar por doquier xD )

miércoles, 8 de febrero de 2012

My BTKapp





Bueno.. aqui puedo publicar lo que yo quiera... asi que publicare lo que le escribo a los Twins en el BTKApp Ayer me sentí algo mal y tengo que estar por reposo el resto del dia y le pedí el Favor a Tom que me mandara un beso... y que Creen? No me respondió... Tengo la esperanza que algun dia lo harán y ustedes seran las primeras en enterarse!



Solamente tenemos permitido subir fotos con los comentarios y asi, pero de fotos y y videos creo que no, ya que estaríamos violando la ley de derechos de autor... Ya se, es super ridículo!

martes, 7 de febrero de 2012

Capitulo 12 ~Regalo~




David salió para hablar un instante con Bill, al quedar sola en aquella sala, no podía creer todo lo que le había dicho a aquel chico, prácticamente le había contado cosas de mi vida, y yo sabiendo que en él podría haber por su parte desprecio hacia mi persona, simplemente estaba sorprendida por lo que había sucedido en esa conversación. Traté de fingir atención al cuaderno cuando David y Bill salieron de unas de las habitaciones del estudio. Se volvió a sentar en el mismo sofá donde se encontraba antes de ponerse a mi lado, con el cuerpo tenso. El se levantó de golpe ignorándome totalmente, seguidamente la puerta donde estaban los chicos incluyendo Tom, se abrió, y el primero en salir fue Tom.
-¡Quedó espectacular! Todavía falta la mitad, pero me está gustando demasiado. –Sonreí de medio lado, estaba comenzando a sentir que sobraba en ese lugar. -¡Que lastima que tengas a Bill de compañero! Yo lo encontraría aburrido. –Bill venia de regreso con un vasito con agua, no dijo nada al escuchar a su hermano expresarse de ese modo, simplemente lo ignoró me sentí mal, porque realmente no había sido aburrido si no, interesante.
-No tuve ninguna dificultad. –Dije algo, ofendida la verdad no quería causar conflicto por los comentarios de Tom así que lo mejor del asunto era quedarme calladita.
La niebla se había convertido algo espesa en el regreso a casa, esta vez me las arreglé para no desviar a Tom sólo para llevarme a casa. Pude ver que las luces de la cochera estaban prendidas. Avance hasta la puerta pude ver sentados a Frank y a mi madre.
-Buenas noches. –Saludé mientras colgaba mi abrigo en el armario junto a la puerta.
-¿Puedes sentarte un momento con nosotros? necesitamos hablar. –Me puse algo nerviosa, como cuando sabes que has salido baja en las notas y tus padres ya se han enterado.
-Esto no es divertido ¿Qué sucede? –Ellos se dieron una mirada llena de complicidad y comencé a sentirme agitada, mi corazón no resistiría otra mala noticia o una perdida.
-Estuvimos pensando, que estás bien en la escuela y en el trabajo. –Okey ¿Pero que tenía que ver con todo esto? Les dirigí una mirada para continuaran con la noticia. –Realmente nos preocupa que andes a estas horas caminando sola por la noche, así que en la cochera te espera algo. –Me quedé pálida.
-¿Qué? –Ellos se rieron.
-Es mejor que lo descubras por ti misma. –Dijo Frank emocionado. Me levante de la sala y entrar por la puerta de la cocina que daba hacia la cochera.
-¡Caramba! –Era un volvo color plata, como aquel que usa el vampiro de la famosa película, no pude evitar soltar algunas lagrimas. ¿Es para mi? –Los dos afirmaron al mismo tiempo con la cabeza.
-¿Te gusta? –Me quedé sin palabras.
-¿Qué si me gusta? ¡ME ENCANTA! No tenían porque hacer esto. –Dije apenada.
-Me alegra que te haya gustado. –Contestó Frank. –Pero no puedo permitir que mi hija ande sola a altas horas de la noche en Taxis.
-¡Gracias! –suspiré, era realmente fabuloso. Mi propio auto, a partir de mañana comenzaba un bien día para mi, sin preocupaciones de llegar tarde para tomar el autobús, o que el taxista no tuviera cambio.
La hora de la cena fue entretenida ayudé a mi mamá a poner la mesa, y les agradecí como treinta veces por mi fantástico regalo.
-¿Cómo te fue hoy querida? – Preguntó mi madre con curiosidad, Yo bufé.
-Brooke y su familia se fueron hoy. –Me encogí en hombros. Mis padres se vieron con cara de circunstancia. –Logré despedirme de ella, pero solo un momento ya que me hablaron para ir al estudio.
-No quiero que descuides mucho la escuela por ese trabajo Madison. –Contestó mi madre severamente. Yo negué con la cabeza.
-No te preocupes por eso, en el conservatorio me va perfecto. –Así era en realidad, todo ya era una rutina, Conservatorio, estudio y casa. Era fácil, ya que pronto terminaría mi carrera y la libertad vendría a mí.
-¿Cómo se portó ese chico contigo hoy? –Esta vez Frank fue el que habló, mi madre dio una mirada severa.
-Hoy Bill estuvo bastante amable. –Comenté mientras bebía un poco de agua. –Me pregunto qué insecto le picará mañana para que se vuelva a portar como hoy. –dije casi en un susurro.
-¿Cómo? –Dijo mi madre, al no entender lo que dije.
-No es nada mamá, creo que ya terminé. –Comencé a levantar mi plato.
-No te preocupes, yo me ocupo de eso ve a descansar. –Les di las buenas noches.
Subí a mi habitación, me cepille los dientes y me arregle para dormir. Esa noche no soñé con Bill.

Me levanté temprano, para poder ir al conservatorio, hacía frio. El contraste de temperatura de mi cama calientita y el frío ambiente era algo que no me gustaba en absoluto, me miré al espejo, estaba pálida, en ese momento pensé que necesitaba unas vacaciones urgentes, cuando terminara mis compromisos tanto en la escuela como con el grupo, sin dudar me iría a pasar unos días en la playa. Trataría de convencer a mis padres para ir sola, ya que en este punto disfrutaba de mi soledad. Hoy tenía tiempo de sobra, así que me arreglaría un poco, como solía hacerlo antes, porque tengo que aceptar que desde que Matt se fue había dejado un poco mí persona. Me alacié el cabello, me puse sombra algo obscura y delineador negro, aparte mi nuevo coche me daba algo de actitud. Después de estar lista, bajé a la cocina, saqué de la alacena una barrita de cereal, la cual mastiqué rápidamente y tomé un poco de leche directamente del envase.
Al llegar al conservatorio por primera vez utilicé el estacionamiento. Como siempre entre apurada a clases. El profesor Daniel, me preguntó cómo me estaba yendo con su primo, le contesté sincera y que estaba muy contenta. Como siempre otro día había pasado volando. A la salida de la escuela pude ver que un grupo de estudiantes estaban contemplando algo… al salir me di cuenta que no era algo, si no a alguien… Tom.
-Hola Tom. –Estas me miraron, como diciendo “Espera tu turno”. Tom sonrió.
-¡Hola Madison! –Sus admiradoras me fulminaron con la mirada.
-No tenías por qué haberte molestado y venir por mí. –El sonrió y se acerco.
-Sabes que a mí no me molesta, al contrario. –Me sentí a penada, las chicas estaban comenzándome a incomodar, así que las fulminé con la mirada para que nos dejaran a solas y como era de suponerse no me hicieron caso.
-Hoy traje auto. –El curvó los labios en señal de sorpresa.
-Oh. Lo siento, creo que mejor te sigo. –El sonrió y se dirigió a las chicas. –Gracias por no hacer que esperara sólo, que lindas. –Todas comenzaron a hablar al mismo tiempo, eso me daba un poco de gracia. Caminé hacia mi auto. ¡Ohhg! Era tan lindo, prendí la calefacción ya que el frío me calaba hasta los huesos y llegamos al estudio. Al bajarme del auto Tom se estacionó a mi lado.
-Bonito auto. –Era sarcasmo, el de él parecía tomado de un una película futurista.
-No es nada comparado con el tuyo, pero me gusta. –El sonrió.
-En verdad me gusta ¿Es nuevo? –Asentí. El avanzó y me tendió una cajita. Eran Skittles de empaque rojo. -¿Gustas?
-¡Claro! –Caminamos a la puerta.
-Hoy te ves diferente, estas linda. –Otro cumplido más por parte de Tom.
-Es solo un poco de maquillaje, es todo… -Se encogió entre hombros y cambió bruscamente de tema.
-Estos son los mejores dulces del planeta. –Yo lo fulminé con la mirada y negué.
-Si, estos son los mejores dulces del planeta, pero los de empaque morado son mejores que los rojos. –El se detuvo.
-Madison, ¿Cómo se te ocurre decir semejante barbaridad? –Eso era lo que me gustaba de Tom, que era dócil y de un carácter fácil, no como Bill que para mí era todo un misterio.
-Solo digo la verdad. –Comencé a caminar hacia la entrada del estudio. Pero se paró en seco y me tomó del brazo.
-Espera… -Al girar, nuestras cabezas habían quedado demasiado cerca, acarició mis mejillas con sus dedos fríos. Mis músculos no reaccionaban. Quería besarme eso era seguro. –Madison, de verdad me gustas mucho. –Dijo casi en un susurro. El intento acercarse. Alcancé reaccionar y lo detuve.
-Tom, no lo eches a perder. –El abrió los ojos sorprendido.
-Lo siento. –Se disculpó. Yo bufé.
-Escucha, yo… no puedo, digo… -Mis palabras no se acomodaban. –No pienses mal por favor.
-¿En serio? –El parecía no estar creyendo lo que le decía. –Asentí.
-No eres mi tipo, pero eres un buen chico. –El sonrió algo decepcionado. Sentí vergüenza.
-No importa, lo dejaste claro. Discúlpame. –Continuamos caminando. Me sentía como una estúpida, gracias al intento fallido de conquista de Tom, Aunque tenía miedo de sentirme ignorada por su parte, cuando yo nunca hice nada. Afuera del edificio, Bill platicaba con una chica de cabello castaño, Bastante linda. Me dirigió una mirada fulminante seguramente vio la escenita con su hermano. Luego siguió haciéndole caso a su acompañante. La sensación no fue agradable ¿Qué me pasaba? ¿Celos?

Capitulo 11 ~Paranoica~





-Hola… -Dijo con voz tranquila y amigable. Levanté la vista sorprendida de que me hablara, se sentaba en el sofá de junto y me miraba directamente, tenía un gorrito y se veía lindo. Su rostro perfecto era amable y franco, nada comprado con los días pasados, cuando en su expresión solo había sarcasmo y seriedad. – ¿Tuviste un buen fin de semana? –Estaba confusa la cabeza me daba vueltas. ¿Todo esto era producto de mi imaginación? Ahora se portaba con amabilidad, tenía que responderle rápido, pero no se me ocurría nada para contestar, aunque la pregunta haya sido la más sencilla del mundo.
-Si, gracias. –Tartamudeé.
-Oh. –Contestó, ya no añadió nada más. Violenta desvié la mirada. Gracias a Dios, David pasó por la habitación. Traté de prestarle un poco de atención, ya que nos pidió que comenzáramos a ensayar la letra un poco, para mantenernos ocupados. Alcé la vista y el sonreía burlonamente, que solo pude verme como una tonta.
-Comencemos. –La sonrisa de Bill se desvaneció y mostro su seriedad perfecta, y me comenzaba a preguntar si era capaz de soportar la situación. Aunque debería de resultarme sencillo porque yo ya había hecho un montón de veces, pero Bill nunca me había intimidado tanto como hoy. Toda esta sensación se volvió realmente molesta, no entendía por qué reaccionaba así, el efecto que el causaba en mí era distinto. Comencé a estudiar la letra en silencio tratando de concentrarme lo más que pudiera en ella, por el rabillo del ojo pude ver que se levantaba y se sentaba junto a mí en ese sofá.
-¿Te importa si miro un poco la letra? –Asentí y le cedí el cuadernillo, al dárselo nuestras manos chocaron, al parecer él también estaba nervioso.
-Lo siento. –Dijo apenado, Tomó el cuadernillo con cuidado y miró nuestra letra. Tengo que admitir que lo observe como una estúpida, es como si supiera que en las noches sueño con él y eso hace que me parezca extremadamente lindo. ¿Pero qué cosas digo? Me regresó el cuadernillo, volví a estudiarlo de nuevo.
-Creo que nos vienen sobrando unas frases. –dije intentando comprobar si estaba fingiendo amabilidad conmigo, seguramente con este comentario, el encanto acabaría y terminaría por decirme que no sé nada y bla, bla bla… así que el Bill amable se esfumaría al instante.
-¿Te importa si hecho un último vistazo? –Esta vez no me pidió el cuadernillo, ni mucho menos fue grosero, si no que se acercó extremadamente a mí, haciendo que mis latidos volvieran desbocados y mis manos sudaran. Observó detenidamente el cuaderno con la letra, pude sentir su aliento en mi rostro, olía a cerezas, de pronto su rostro serio se convirtió en una sonrisa encantadora. ¡Maldición! No había logrado que se pusiera grosero. Y me sentía enfadada por eso… ¿Quién me entiende? Primero me quejo que mitad de trata mal, y ahora no quiero que me trate con amabilidad. Que estúpida soy. Le pasé el cuadernillo para que no notara que me ponía extremadamente nerviosa por lo cerca que estaba de mi. Él lo colocó a su lado y eso me dejo sin nada más que hacer, excepto evitar mirar a Bill,… cosa en que fracasé terriblemente ya que lo hice de reojo y de nuevo el me observaba con ese punto de frustración en él. Al parecer su máscara de niñoqueseportabien acabaría muy pronto. Seguía sin entender el cambio de actitud de Bill para conmigo, intenté ser razonable e imaginar que Tom, le había comentado algo a su gemelo y gracias a esto su actitud se había cambiado para bien.
-El color de tu cabello… es diferente. –Me pareció que se esforzó por mantener una conversación conmigo. La paranoia volvió a apoderarse de mí. Era como si le hubiera puesto demasiada atención a mi conversación con Tom antes de llegar al estudio.
-Si, lo teñí el fin de semana. –Le respondí con sinceridad y fingir que él era tan normal como el resto. Seguía intentando deshacerme de aquella estúpida sensación de sospecha y no lograba concentrarme.
-No te gusta el rubio. –Afirmó
-Tampoco el negro. –Le respondí y el sonrió. Parecía fascinado con mi respuesta ya que su cabello era negro.
-¿Quién te inspira para componer? –Nadie me había preguntado eso, ni siquiera los maestros en el conservatorio.
-Pues… Es complicado. –Inmediatamente pensé en Matt era él mi motivación entera.
-Me imagino que podré entenderlo. –Sonrió.
-El que fue mi novio. –Su rostro cambió por completo y no pude evitar bajar la mirada.
-Eso no me parece demasiado complicado. –Se mostraba simpático. -¿Desde cuándo no son novios? –Mi mirada se volvió ausente, pero quería responderle, algo dentro de mi quería seguir platicando con él.
-Falleció hace un par de meses. –Mi voz transmitía tristeza hasta donde yo me di cuenta. No entendía su interés, pero su mirada era fuerte, como si la ilusa historia de mi vida fuera de su real importancia.
-Lo siento. –Me sonrió dándome ánimos. –Aunque no lo entiendo. –Suspiré ¿Por qué le explicaba todo esto? El continuaba mirándome con curiosidad.
-La verdad Matt era el motor de mi vida y decidí usar su memoria para componer. –El desvió su mirada.
-Así que ahora compones porque te sientes desdichada. –Señaló.
-¿Y? –Le dije con voz desafiante.
-Pues no se me hace demasiado justo. –Se encogió en hombros, aunque su mirada todavía era intensa.
-La vida no es justa.
-Creo haberlo oído antes. –Admitió secamente. –Finges bien. –dijo rápidamente desviando la mirada. –Pero puedo apostar que sufres más de lo que aparentas. –Hice una mueca y resistí el impulso de arrancarle la cabeza o sacarle la lengua, lo sé es infantil pero era lo único que se me ocurría. – ¿Me equivoco? –Pregunto. Lo castigué ignorándolo. –Creo que no… -Murmuró respondiéndose a sí mismo.
-¿Y a ti que te importa? –Pregunte irritada, Lo admito, tengo poca paciencia y su actitud amable me estaba volviendo loca.
-Muy buena pregunta. –Nos quedamos en silencio, no sé si me respondió a mí, pero creo que era la única respuesta de su parte que iba a tener. Exhale de golpe intentando calmar mi frustración.
-¿Te molestó? –pregunto divertido. Lo miré sin pensar y respondí con toda sinceridad.
-Honestamente no, estoy más molesta conmigo misma… Frustrada. –El se acomodó en el sofá. A pesar de todo lo que me había dicho parecía sincero.

Capítulo 10 ~En el estudio~




Me miraba con esos increíbles ojos azules, el parecido con Matt era inevitable.
-Te voy a extrañar. –Dije bajando la mirada, para evitar que me viera algunas lágrimas
-Y yo a ti. –La partida de Brooke, era algo que me dejaba un poco más triste de lo normal. –Vendré a visitarte en las vacaciones… Te lo prometo. –Yo solamente asentí, Brooke ya se había dado cuenta que comenzaría a llorar en cualquier momento. El timbre sonó. –Espera. Atenderé la puerta. –Ella se levantó con gracia y abrió la puerta. Y regresó con un sobre en las manos. –Correspondencia. –Agitó los sobres y los dejó en la mesita al costado de la entrada.
-¿Ya empacaste todo? –Pregunté. Prestando mi atención todavía en la correspondencia recién recibida.
-Si, odio empacar, pero a la vez estoy emocionada. –Sonrió de medio lado. -¿Quieres un poco de té?
-Si, gracias. –Comencé a caminar y pude ver ese sobre blanco, parecía de algún hospital o algo parecido. –Brooke, ¿Tus papis están bien? –Ella me miró confundida y asintió.
-Sí. –Me miró extrañada. –La costumbre pues es normal que extrañen a Matt. –Al ver que no había relación con el sobre de aquel hospital, dejé pasar el tema por alto. –A ver cuéntame ¿Cómo son? –Brooke fijó toda su atención en mí. –Tengo curiosidad, ¿Son Lindos? ¿Atentos? –Dejé escapar una risita.
-Son lindos… los dos. –Brooke dejo escapar un pequeño grito histérico.
-¿Más guapos que en la tele? –Comenzaba a dar brinquitos.
-Muchísimo más. –Ella sonrió.
-¡Wow! ¿Quién te cae mejor? –Me dio vergüenza esa pregunta, aunque ya sabía la respuesta.
-Bill, es un poco reservado y no tuvimos un buen comienzo. –Le di un sorbo a mi té, mientras Brooke abría los ojos sorprendida.
-Tom es más amable, he platicado más con el que con su hermano. –Mi móvil interrumpió la plática. –Oh no, es David seguro ya quiere que vaya.
-Pero si no tienes ni media hora aquí ¿Tienes permiso no?
-Sí. –Fruncí el ceño y me coloqué el móvil en la oreja.
-¿Hola?
-Madison, perdón por molestarme sé que me pediste llegar tarde hoy, pero necesitamos de tu ayuda. –Observe a Brooke.
-Voy en un momento.
-Gracias, y discúlpame.
-No hay problema. –corté.
-Tienes que irte ¿Verdad? –Asentí. –Te puedo llevar si gustas. –Sonreí.
-Gracias. –Le di el último sorbo a mi té y salimos rumbo al edificio donde estaba las oficinas de Tokio Hotel. Al llegar David se encontraba afuera con los chicos. Brooke se bajó para despedirse de mí, ya que no la volvería a ver desde vacaciones.
-Te quiero, cuídate mucho. –La abracé. –Te voy a extrañar.
-Y yo a ti, Me llamas cuando puedas. –Le contesté triste, era inevitable que me escurriera una lágrima. –Se subió a su auto y le limpié las mejillas con la manga de mi abrigo, seguramente los chicos se darían cuenta de mis ojos rojos, era inevitable, pero siempre que lloraba me ponía roja hasta las orejas.
-Buenas tardes. –Exhalé de golpe. Esta vez hasta Bill respondió mis saludos, no pude evitar darme cuenta de ese detalle, seguramente porque me vio llegar llorando.
-Discúlpanos, pero era necesario que vinieras. –Me pidió David apenado.
-No te preocupes, ya venía de todas maneras. –Sentí la mirada de Bill posada en mí, y sus ojos centellaron al encontrarse con los míos creando un sentimiento extraño en mí. Ladeé la cabeza para que mi pelo me ocultara el rostro, pero estaba segura que su mirada ya no trasmitía apatía, como las últimas veces. En esta ocasión sus ojos transmitían una especia de preocupación, pero rápidamente hice que en mi mente desaparecieran todo tipo de conclusiones.
-Bueno chicos, vamos al estudio. –Bajamos en silencio los cuatro al estacionamiento podía escuchar los pasos de Bill de tras de mí. Tom venía a mi lado.
-Te has cambiado el color del cabello. –Asentí. –Me gusta. Nos vemos en un rato. –Los gemelos se fueron en el auto de Tom mientras yo me fui con David ahí aprovechó para preguntarme algunas cosas.
-Veo que están haciendo un excelente trabajo. –Miré hacia la ventana.
-Si, son muy profesionales los dos. –David me intimidaba, era una buena persona pero lo veía como un jefe.
-¿Qué tipo de música es la que compones generalmente? –Sin dudarlo dos veces contesté.
-Me guío por influencias pero trato que no suenen igual, los cursos con su primo me ayudaron muchísimo.
-Me gustaría escucharte algún día. –Negué con la cabeza. -¿Por qué?
-Me gusta más estar detrás de mis letras, que cantarlas. –El sonrió.
-Te he escuchado cantar y lo haces muy bien. –Reí nerviosa.
-La composición es lo mío. –Permanecimos, callados el resto del camino al estudio. Me bajé con cuidado de la camioneta de David. Dando un pequeño brinquito, no era baja de estatura, ya que me defendía bien con mi metro setenta y uno. Nada más que ellos eran demasiado altos. Dos chicos ya se encontraban esperando.
-Chicos les presento a Madison, ella ha ayudado a los chicos con las letras y algunos acordes. –El primero en saludarme fue el chico de la cola de caballo. Tendiéndome su mano y apretando levemente, al mismo tiempo me decía su nombre… Georg. Seguido por el de lentes, fue con el único que no tuve que alzar la mirada ya que era de mi estatura, igual que el otro chico se presentó tendiéndome la mano… Gustav, lindo nombre.
Entré primero David se dirigió a los chicos.
-Para comenzar primero grabaremos la melodía. –Tom y los otros dos chicos se fueron a un salón aparte. Dejándome a solas con Bill, vi como se alejaban y cerraban la puerta. Bill me miró.
-Hola… -Dijo con voz tranquila y amigable.

Capitulo 9 ~Primera visita~




Caminé rápidamente hacía la entrada, Tom no se fue hasta verme abrir la puerta de mi casa, le hice un gesto de adiós con la mano.
-¡Ya vine! -Dije mientras cruzaba la puerta. Frank estaba en el escritorio de la sala trabajando. Me acerqué a su lado para saludarlo con un beso en la mejilla.
-Hola cariño, ¿Cómo estuvo el trabajo? -Suspiré y me aventé en el sofá de junto.
-Bien, ya vamos a terminar las canciones, todo tranquilo. –El se bajó los lentes para mirarme mejor.
-¿Ese Bill ya se está comportando? –Yo abrí los ojos sorprendida.
-De seguro mamá ya te conto… -El rió y asintió amorosamente. –Pues, no me trata ni bien ni mal, simplemente soy como una desconocida para él.
-¿No ha vuelto a ser grosero contigo? –Yo negué sonriendo, ya nunca vi a Frank como un padrastro, si no como a un amigo.
-Antes de venir platiqué con su hermano gemelo Tom. –El curvó los labios haciendo una mueca de sorpresa.
-Tom. –Dijo con voz cantarina y alzando las cejas repetidas ocasiones.
-Frank, no estoy para bromas, pero Tom me contó que no le caigo mal a Bill, simplemente, él estaba acostumbrado a componer solo y… -Volvió a interrumpirme, pero ahora con voz burlona.
-Bill. –Continuó molestando, hasta sentarse a junto a mí en el sofá.
-¡Basta! –Dije riéndome. Me tomó de la mano y jugó con mi cabello.
-Me da gusto que lo disfrutes Madison, estoy contento por ti, sabes que yo te apoyaré siempre en lo que tú quieras. –Me levanté un poco más para llegar a su altura y le di un abrazo.
-Te quiero Frank. – Lo abrace.
-Yo a ti pequeña, tu madre te está esperando en la cocina. –Me levanté y caminé por el pasillo hasta cruzar la puerta y me asomé, mi madre enseguida notó mi presencia en la cocina.
-Buenas noches cariño. –Me saludó mi mamá alegre. –Luces cansada. –Caminé a rastras hasta donde se encontraba y le di un beso en la mejilla.
-Lo estoy, lo bueno que mañana es sábado y podré dormir un poco más. –Ella sonrió de oreja a oreja.
-¿Qué te parece si vamos de compras mañana? –Yo sonreí me encantaba la idea, mi vida se comenzaba a acomodar poco a poco, pero la ausencia aún estaba presente, al pensar en eso me comencé a poner algo ansiosa.
-Me parece perfecto. Bueno mami. –Comencé a despedirme. –Me iré a descansar para no dormirme mañana en algún aparador. –Ella me miró sonriendo.
-Entonces si es así, es mejor que descanses… pero a todo esto ¿No quieres comer algo antes de dormir? –Negué con la cabeza.
-Gracias, pero antes de venir tomé café con galletas. –Bostecé.
-Si es así… ya puedes ir a descansar. –Me despedí de mi madre de nuevo pero solamente alcé la mano. Subí las escaleras y camine por el pasillo con toda la pereza del mundo. Encendí la luz de mi habitación, y me fui a cambiar para ponerme una pijama, sentí una corriente fría, así que cerré la ventana. Comencé a colocar a un lado todas las almohadas y me acomodé para dormir, sin antes reflexionar.
Hoy había sido muy tranquilo como los últimos días, había pasado un tiempo agradable con Tom, pero hasta ahí… para mí la situación no daría para más por que no podía, pero por una parte me sentía aliviada ya que después de todo no le caía mal a Bill… así lo mejor era cambiar mi actitud hacía el, para que no lo hiciera sentir incomodo, si creo que eso sería lo mejor para que nuestra relación de trabajo sea más sencilla, por fin pude cerrar los ojos…

Esta vez yo fui la primera en saludar…
-Buenas noches. –El sonrió al instante.
-Buenas noches Madison. –Se sentó en la orilla de mi cama, mientras yo continuaba acostada.
-Creí que no volvería a soñar contigo. –Me enseñó su dentadura perfecta.
-Quería dejarte descansar un poco de mí, sé que no soy tu persona favorita. –Yo negué con la cabeza.
-Te equivocas, eso es lo que yo pensaba pero Tom me lo aclaró todo, sería incapaz te interferir en tu trabajo. –El se mantuvo en silencio.
-Eso lo sé. Pero no me refería a trabajo. –Desvió la mirada.
-¿No? –El negó. -¿Entonces?
-No lo sé… simplemente no quiero que pienses en cosas sin sentido. Tú no me has hecho nada malo. –Definitivamente este Bill era el que prefería mil veces.
-Eres muy afortunado. –Mi voz se apagó un poco.
-¿Eso crees? –Asentí. -¿Me explicas?
-Tienes un hermano que te ama, por lo menos es algo cercano.
-Lo sé –Miró hacia el techo. -¿Pero sabes? A veces hay que pagar multas, por todo lo que la vida te da. –Sabía que no tardaría en despertar.
-¿Me explicarás cuando tengamos más tiempo?
-Eso espero…
-Desperté.

Este era el sueño mas vivido que había tenido, aunque me odiaba a mi misma por estar soñando esas cosas… pero esta vez, al despertarme cayeron a mí, preguntas que no tenían explicación alguna… El me decía que era más real de lo que creía y lo que más me dejó sorprendida. ¿Qué deuda tenía él con su hermano?
Estaba comenzando a sentir miedo de mi misma, era ridículo todo lo que mis sueños influían en mi vida, las preguntas que me hacía, y las cosas sin sentido que sacaba de mi subconsciente cuando estaba en estado de cansancio extremo, a veces sentía algo de vergüenza por el simple hecho de soñar con Bill.
Mi fin de semana estuvo tranquilo, salir de compras con mamá fue de lo más divertido… me había comprado ropa nueva, ya que según ella tenía mucho tiempo que no invertía su dinero en mi, fuimos al salón y había decidido dejar de ser rubia, así que me teñí el cabello de un color chocolate, a mi mamá y a Frank les gustó el cambio y a mí me encantaba.
El domingo, me levanté temprano, extrañando a Matt más que nunca, las lagrimas descendían desde mis mejillas, el cielo estaba nublado señal de que hoy no sería un día fácil. Los domingos eran los días que prácticamente Matt y yo nos la pasábamos todo el día juntos, ya que a veces los sábados en las noches él se quedaba a dormir conmigo. Pero mi necesidad de sentirme cerca de él era tanta, que decidí hacer algo que nunca había imaginado. Me arreglé y bajé las escaleras, seguramente Frank y Mamá aun dormían.
Tomé el autobús, hasta llegar las afueras de la ciudad. Al llegar sentí escalofríos, caminando por el pasto recién cortado, intentando buscarlo, solo una vez había ido a ese lugar, solamente una vez.

Me senté enfrente de esa placa de mármol, sabiendo que debajo de mis pies descansaban sus restos.
-Hola. –Dije con algo de miedo. –Sé que no soy una buena novia y no he venido a visitarte, pero hoy me haces mucha falta. –Mi llanto comenzaba a que mi respiración se acelerara. –Hubiera dado la vida, para que me diera el tiempo para despedirme de ti, pero te fuiste tan de repente. –Me quedé callada unos segundos.
-Yo sé que nunca me hubieras dejado, yo sé que me amabas con todas tus fuerzas. Pero mi amor por ti es tanto, que no se qué hacer con él, si no estás conmigo. –Toqué la tabla de mármol y pasé mis dedos por encima de su nombre.
-No me siento preparada para dejarte ir. –Me limpié las lágrimas de mi rostro. Y sonreí con muchísimo dolor. -¿Sabes? Trabajo componiendo, pero lo hago para mantenerte en mi memoria, porque es lo que te hubiese gustado. Mi vida, es completamente diferente en tu ausencia, mis noches no son las mismas incluso mis sueños.-Alcé la mirada. -Dame una razón para irme contigo y así estar juntos. Eso es lo que más anhelo en este momento… Estar contigo.
Me recosté sobre el pasto húmedo, sumergida en los recuerdos y el llanto.
-Madison. –Abrí los ojos la madre de Matt me miraba con ternura. Me levanté lentamente y de nuevo volví a sollozar y la abracé con todas mis fuerzas.
-Lo extraño, esto me está consumiendo poco a poco. –Ella sollozó junto conmigo.
-Solo se nos adelantó, nadie tiene la vida comprada, el no hubiera querido verte así.
-Pe…pero que hago con todo el amor que le tengo, me cuesta mucho. –Me limpió una lágrima.
-Nuestra vida continúa. – Ella se despegó de mí y dejó una flor a un costado de la placa de su hijo. –Nos mudaremos.
-¿Qué? –Sentí como se me oprimía el pecho.
-Tú sabes que Brooke, se irá a Rusia a estudiar Danza. –Eso lo sabía perfectamente, pero tan pronto… Ella entraría a la academia hasta que terminara el verano. –Nos iremos mañana.
-Pero… porque ella no me lo ha dicho. –Me miró.
-Ella esperaba el momento preciso, te veía satisfecha con tu trabajo que no quería hacerte pasar un mal momento. Pero ya está decidido. –Era inevitable. Brooke es mi mejor amiga y estaba feliz porque era su sueño, pero en estas circunstancias, era un golpe para mí.
-Mi esposo y ella se fueron este fin de semana para buscar un departamento donde vivir. –Esto iba demasiado rápido. –Regresan en unas horas. –Me quedé en silencio, definitivamente los extrañaría, más a mi amiga que nada, teníamos en común muchas cosas, incluso la ausencia de Matt pero no había marcha atrás.
-La extrañaré y a ustedes también.
-Siempre estaré en deuda contigo Madison, Por ser especial para mis hijos, y para mí también. –sonreí. Miré la hora, había salido sin avisar.
-Creo que ya es tiempo de irme, mi madre debe de estar preocupada. –Comencé a caminar.
-Dile que le mando saludos. –Asentí.
-Y a usted, dígale a Brooke que pasaré a verla después de clases. –También asintió. Caminé rápidamente hacia la salida de ese lugar, sentía un escalofrío bastante incómodo. Me senté en la banca esperando que pase el autobús.
Esto había cambiado su rumbo, por lo menos, cuando sintiera su ausencia sabía que Matt estaba presente, pero nunca regresaría a ese lugar, porque sentía que su presencia estaba en este mundo.

Capitulo 8 ~Coca-Cola y Papas Fritas~




Estaba más relajada en esa habitación con Tom presente, Bill en esta ocasión estuvo participativo, incluso la melodía y la letra estaba naciendo a la perfección. Trabajar sola con Bill me intimidaba, pero ahora se hacían bromas entre los dos, su relación era excelente. Bill se mostró pensativo y se colocó un dedo en el labio.
-Creo que esta frase viene sobrando… ¿Qué opinas Madison? –Lo miré con ojos de sorpresa, era la primera vez que me pedía mi opinión. En mi mente repetí la estrofa.
-Tienes razón, podemos intentar y ponerlo en el puente. –El se quedó pensativo un segundo.
-¡Genial! –El sonrió de oreja a oreja. –Me gusta. –Tom me miró con una sonrisa de agradecimiento. Las cosas eran más fáciles cuando los dos poníamos de nuestra parte.

Al paso de los días todo era “normal” Tom y yo platicábamos todo el tiempo, mientras con Bill simplemente hablaba lo necesario, no volvió a tratarme con desplantes, incluso ni hablábamos, solo cuando era hora de componer, la convivencia era extremadamente natural. Tampoco soñé con él en días. Nunca me dio lo buenos días, incluso no respondía a mis saludos, es como si yo fuera invisible y a la hora de componer mi presencia ante él emergía mágicamente. Yo ya me había acostumbrado al hecho, así que no dejar que eso me afectara, como siempre Bill se mostraba cansado al cabo de un rato, y al final me quedaba trabajando con Tom.
-Creo que es todo por hoy, estoy ansioso por grabar la primera. –Yo guardaba mis cosas en mi bolso, para luego colocármela en el hombro.
-Va a ser divertido. –Había grabado antes algunas canciones para tareas en el conservatorio, pero era la primera vez que lo hacía como trabajo, la música me encantaba tanto que yo también estaba ansiosa.
-Madison, vas a creer que soy un atrevido. –Me miró algo sonrojado, no entendí su reacción. – ¿Te gustaría ir a comer algo? –En mi mente embargó la confusión.
-Emm… ¿Ahora? –Tom me caía bien, pero no quería que pensara que él y yo…
-Digo… si puedes y quieres. –Sentí vergüenza, soy una persona que no sabe decir no.
-Está bien, pero no puedo llegar tarde a casa. –El sonrió.
-Prometo no dejarte muy noche. –Me puse mi abrigo y mi bufanda.
- ¿Nos vamos? –Yo asentí. Nos fuimos y llegamos a una cafetería que estaba a unas cuadras del estudio.
-No entiendo porque te cubres tanto, así llamarás más la atención. –El me miró apenado. –Tom por favor, no seas ridículo.
-Está bien, pero si me reconocen, no me hago responsable. –Discutió
-No tienes que hacerte responsable de nada, aparte la cafetería está vacía ¿Qué no ves? –El miró del lado de mi ventanilla.
-Bueno, bueno… no me regañes. –Yo sonreí.
Al bajar a la cafetería una señora regordeta muy amable se nos acercó pidiéndonos la orden.
-¿Qué van a ordenar chicos? –Tom miró el menú intentando decidir.
-Voy a querer una Coca-Cola y una orden de papas fritas con salsa de tomate. –Seguidamente los dos me observaron. Rápidamente estudié la carta y ordené lo primero que vi.
-Para mí un café y una canastita de galletas. Por favor. –Tom me miró con una mueca.
-¿Solamente comerás eso? No es nutritivo. –Yo bufé
-Lo que ordené es más sano que tu Coca-Cola y las papas fritas. –El rió.
-Tienes razón. –Entrelazó sus manos y se acomodó en el sillón. Me moría de curiosidad por preguntar así que no lo pensé dos veces.
-Tom… -Este me miró con atención. - ¿Qué es lo que le sucedió a Bill? –Automáticamente su semblante cambió.
-Hace unos meses Bill se vio muy enfermo, realmente me asusté, porque somos muy unidos, que no me imagino una vida sin él, Bill demostró una valentía inimaginable. Al reponerse le di muchísimas gracias a la vida por tenerlo aun a mi lado. Muchos saben que somos unidos, pero no se imaginan cuanto, el es mi mejor amigo… mi confidente. –Me sorprendí al escucharlo expresarse así de su hermano, y me sentí mal porque me quejaba siempre con él, si Bill me contestaba feo o algo. Nada más pude sonreír.
-Aquí tienen su orden, pequeños. – La mesera regordeta nos entregó lo que habíamos pedido. – Disfrútenlo. –Tom le dio las gracias.
- Discúlpame si un día te hice sentí mal con mis quejas. –El negó repetidas veces con la cabeza mientras tomaba un sorbo de su Coca-Cola.
- Mi hermano es muy orgulloso, y la música es nuestra vida. Le costó muchísimo trabajo, ya que quería hacer las cosas por el mismo. –Me moría de ganas por preguntarle de que se había enfermado, pero sentí que ya le había preguntado demasiado. –No te sientas mal por eso, ya he hablado con él al respecto. - ¿Lo había hecho? Qué vergüenza.
-Te lo agradezco, va a creer que no se defenderme. –El sonrió burlonamente.
-No, Bill entendió a la perfección pero para que estés tranquila, no le caes mal.
-Te agradezco que me lo digas, no puedo soportar caerle mal a alguien. –Era la verdad, yo era la persona más pacifista del mundo, no me gustaba llevarme mal con nadie.
Cambiamos de tema así que nos pusimos a hablar de cosas sin importancia. El tiempo se fue volando, Tom me gustaba, pero no como para tener algo más, si no que era una persona que podía ser mi amigo fácilmente, nos llevábamos excelente.
-No me gusta el Rap. –Dije con asco.
-Madison… Eso también es música. –Me miró ofendido.
-Yo no digo que no sea música, simplemente no me gusta. –Miré el reloj, ya teníamos dos horas en la cafetería. –Mi mamá debe estar preocupada.
-Es verdad, se me pasó el tiempo volando… -Busqué en mi bolso algo de dinero para pagar el café y mis galletas, tomó mi mano evitando que pusiera el dinero en la mesa.
-No te molestes, yo invito… -Dijo con una sonrisa. Negué con la cabeza.
-Pero… -Intenté discutir.
-Me ofendo si no me dejas pagarlo, yo te invité ¿Recuerdas? – El dejo un par de Billetes en la mesa y esperó a que yo me levantara de mi lugar… al salir estaba comenzando a nevar y continuamos la plática musical hasta llegar a mí destino.
Me dejó en la puerta de mi casa.
-Gracias por acompañarme hoy. –Dijo Tom agradecido.
-A ti, nos vemos mañana. –Me despedí con la mano y entre extremadamente cansada… pensando nuevamente si esta noche volvería a soñar con Bill.