
-Bueno Madison, limítate a escuchar –. Se sentó en el sofá, mientras buscaba una hoja limpia en su cuaderno. –Solamente quiero que las letras sean lo más natural posible. –Yo nada más tome un de mis cuadernos, sin mirarlo y enfocándome en lo mío conteste.
-No me meteré con tus letras, nada más estoy aquí, para darles un poco de firmeza, es todo. –Seguidamente miré la hora. Bill parecía estar muy pendiente de mis movimientos.
-Todavía falta mucho tiempo para que terminemos, no tienes por qué mirar la hora cada dos segundos. – ¿Y eso qué? Realmente esto se me estaba complicando. Continuamos en silencio, no iba a dejar que sus comentarios me afectaran, él quería deshacerse de mí, al cabo de un rato, yo ya no sabía qué hacer mientras él estaba en silencio escribiendo. Yo no sabía dónde mirar, comencé a mover el pié frustrada, quería ahorcarlo en ese momento, solo estaba perdiendo mi tiempo. A estas horas posiblemente hubiera estado haciendo algo de provecho, o yo que sé después de un rato ya fastidiada le pregunté.
- ¿Tienes algo? –Ni siquiera me miró, y me respondió secamente.
-No, me siento bien gracias. –Hice una mueca de confusión total.
-Este… No. –Me fulminó con la mirada al notar de que no me refería a eso.
-Que si ya tienes algo de la letra. –Hubo un silencio sepulcral, normalmente la habitación reinaba el silencio, pero estaba comenzando a sentirme encerrada.
-Pues… -Me tendió la hoja. –Algo así. –Tomé el papel y comencé a estudiar si los versos tenían coherencia, o si las palabras rimaban. Quise darle una mi opinión en un verso.
-Qué te parece si… -Pero no me dejó terminar, cuando me interrumpió.
-Así se va a quedar, no le voy a cambiar nada. –El tono de su voz era grosero, en mi cabeza no había explicación para su comportamiento. Ni me conocía para tratarme así. El era grosero conmigo… bueno yo también fui grosera, pero fue por pura defensa propia por que no iba a dejar que nadie me tratara mal, mas aun sin que me lo mereciera. Nada más le rogaba a mi paciencia que resistiera un poco más.
-Eres patético. –Le entregué la hoja, él la tomó en sus manos y sonrió sarcásticamente. Me levanté del sillón y comencé a caminar hacia la salida a grandes zancadas, quería hacer una salida dramática, lo admito. Al intentar abrir la puerta, esta estaba atorada, comencé a girar la manija con desesperación y echando maldiciones, Bill bufó.
-Solo abrirá si jalas, y tú empujas. –Lo fulminé con la mirada, el tenía la vista en su cuaderno estaba intentado soportar una sonrisa. Abrí la puerta y salí de ahí desesperada, exhale, todo el aire frustrado en mis pulmones y me llevé las manos a la cabeza. La recepcionista me miró con una cara de espanto. Estaba comenzando a asustarme, no quería ser anormal, pero cuando me frustraba me comportaba… raro. Al final termine ignorando a la chica detrás de ese escritorio y caminé hacia el pasillo y busqué en mi bolso un cigarrillo, al intentar hacer una flama con el encendedor, miré un cartel con letras rojas y regordetas que decía: NO FUMAR, esto no podía ser posible, caminé hasta el elevador que quedaba al final del pasillo, Piqué varias veces el botón con desesperación para que este subiera, dirigí la mirada a un costado y una pequeña escalera de metal que daba hacía una puerta también de metal, me coloqué el bolso en la espalda y comencé a subir la estrecha escalera, al salir era una azotea, me había ahorrado bajar tanto… sentí el viento gélido engarrotar cada uno de mis músculos. Mi mente no daba para más, haber aceptado el trabajo era un error, todo estaba en que yo nunca podía decirle que no a nada, como siempre yo precipitándome en todo. La convivencia con Bill me costaba mucho trabajo es realmente difícil. Como en su momento así me había sucedido con Matt, suspiré al pensar en él, porque lo extrañaba, más en estos momentos de frustración, deseaba estar en sus brazos, si él hubiera estado conmigo en estos momentos, hubieran habido dos opciones: Me hubiera motivado a seguir o le hubiera dado un golpiza a Bill hasta obligarlo a tratarme bien, reí en mis adentros al imaginarme la escena, de pronto recordé el extremos parecido de sus miradas. En ese momento el recuerdo emergió… esa noche en el bar… vi a David y a un chico de trenzas… ¿TOM? Cuidaban a un chico… La mirada que había logrado hacerme cantar de nuevo… ¿Algo andaba mal?
Seguramente coincidencias, la vida estaba formada por… coincidencias. Pero ¿y mi sueño? Busque solamente en mi interior una explicación. No quería que nadie me tratara mal, así que soñé que Bill me pedía disculpas.
Había perdido la noción del tiempo, no sé cuánto tiempo llevaba meditando mirando al cielo.
-Sera mejor que entres para continuar o te enfermarás. - ¿Qué hacía el aquí? Lo miré de reojo y me volví a concentrar en el cielo.
-Necesito tomarme un tiempo, tu hermano me saca de mis casillas. –escuche sus pasos acercarse y se sentó a mi lado. Mirando también algún punto en el cielo.
-Para Bill no es fácil, le está costando mucho. –Entre lacé mis dedos y mire la punta de mis zapatos.
-Lo sé, pero no tiene por qué desquitarse conmigo… -Me callé un segundo. –Me hace sentir mal.
-Por una parte no comprende, sabe que necesita ayuda ahora, ya que siempre ha hecho solo todo. –Nos quedamos unos segundos callados. Lo miré por primera vez desde que había entrado a la azotea.
-Tom… ¿Te puedo preguntar algo? –Este asintió con una mirada distante. –Si Bill siempre se ha dedicado a componer sus canciones. ¿Por qué toman la decisión que alguien más lo ayude? –Tom entrecerró lo ojos, estaba extremadamente serio, lo cual hizo sentirme mal haberle preguntado eso. –No me tienes que contestar si no quieres. –Le advertí.
-Prometo contártelo algún día. –Sonrió con pesar, quise devolverle la sonrisa pero no pude hacerlo. –Pero trata de no demostrarle tanta tensión, ya que no es buena idea. –Gestos de confusión invadieron mi rostro, estaba tratando de decirme que su hermano no era un ogro siempre.
-Trataré, no te prometo nada. –El me miró suplicante. –Si me habla mal, yo solamente me defenderé. El cambió rápidamente de tema.
-¿Te acompaño al salón? –Yo asentí, esa charla con Tom me había ayudado a que mi enojo disminuyera, pero no por mucho tiempo, porque sé que después de cruzar la puerta la actitud de Bill sería siendo la misma, solamente me quedaba soportar. Entramos al salón, el rostro de Tom se llenó de preocupación sólo con el hecho de haber juntado la mirada con Bill.
-¿Te sientes Bien? – Le pregunto a su hermano, y le respondió con una leve sonrisa y asintió.
-Estoy algo cansado, creo que lo mejor es que me vaya a descansar. –Caminó hasta la puerta. –Mañana a la misma hora. –Me miró, yo solo me limité afirmar.
Comencé a tomar mis cosas, y a acomodar, el tiempo que habíamos tenido para componer fue extremadamente corto.
-Nos vemos Madison. –Tom fue el único que se despidió. Ahí confirmé unas cosas, Bill realmente necesitaba ayuda, no soportaba estar mucho tiempo en un lugar, pero no habíamos avanzado en nada, su actitud no mostraba mejorías conmigo.
Decidido:opino exactamente lo mismo que Madison, pero creo que yo ya lo habría mandado a freir monos al Afríca.
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