
Tomé un taxi para irme a casa, el ambiente en esa oficina, no me gustaba en absoluto, tener que lidiar con gente a la cual sabia que incomodaba de alguna manera hacía sentirme rara… pero en algún momento me sentí feliz porque componer es lo que más me gusta en la vida. La ciudad se veía diferente, como que la gente, estaba más ¿feliz?… negué muchas veces al tener este pensamiento estúpido, al llegar a mi casa, baje con dificultad ya que el frío me había entumido el cuerpo, me bajé y camine directo al pórtico de la casa, antes de meter la llave en la cerradura de la puerta, esta se abrió violentamente, haciendo que me lleve un gran susto, cerré los ojos y me lleve las manos al pecho.
-¿A dónde fuiste sin mi? –Mi primera reacción, por instinto, fue pegarle en un brazo… siempre era un blanco fácil para los sustos.
-¡Brooke! No vuelvas a hacer eso nunca jamás en tu vida… -Ella se reía, al parecer le había causado gracias mi cara pálida. Yo sonreí ya que la risa de Brooke era de lo más contagiosa. Ella me miró con cara de esperando respuesta.
-¡Ya tengo trabajo! –Las dos comenzamos a gritar a y dar brinquitos.
-¿En dónde? –Brooke se paró en seco, yo me reí ante su festejo.
-El primo del maestro Daniel, me escucho ayer en la fiesta y me dio su tarjeta, le llamé hoy y fue todo… estoy contratada.
-¿Trabajo? –Se asomó mi madre a la sala.
-Este… si, mama ya tengo trabajo. –Su rostro no mostraba felicidad en absoluto.
-No puedes, tienes escuela y… -La interrumpí.
-Mami, la escuela me dio el trabajo. – Mentí. –Aparte es lo que me gusta, compondré, prometo esforzarme y cumplir con la escuela. –Mi madre dejó salir una sonrisa y me abrazó.
-Si es así pequeña, estoy contenta por ti. –Me miró. –La vida continúa. –El rostro se me descompuso al instante… ¿Por qué siempre me recordaban a Matt? No es que me molestara, simplemente con eso tipo de comentarios me hundían un poco más… su ausencia duele y estoy aprendiendo a vivir con ella, más cuando lo perdí tan rápido sin la posibilidad de despedirme de él.
Brooke se quedó a cenar con nosotros, puedo decir que no volví a sonreír en toda la noche, mi madre me pidió lavar los trastes de la cena, no me opuse a hacerlo ya que Brooke me ayudó, subí a mi habitación para arreglarme para dormir. Tengo que decir que me costó mucho conciliar el sueño, no sé si eran nervios porque sería mi primer día formal, o si era porque no soportaría de nuevo al flacucho Bill, nunca me los presentaron formalmente… pero no me había tratado bien. Estuve fácil, como dos horas dando vueltas en la cama hasta que me quedé profundamente dormida…
Bajé las escaleras y me senté en la sala, los ojos me dolían…
-Que bueno que bajaste, te estaba esperando. –Miré su rostro me sorprendí tanto quería preguntarle tantas cosas, no me salían las palabras.
-Tarde mucho para concentrarme y dormir. –Veía su rostro borrosamente yo sabía que esto era un sueño.
-Lamento haberte hablado fuerte hoy… pero a veces no me controlo. –soltó un risita inocente.
-Por alguna razón lo sé, acepto tus disculpas, aunque sé que todo esto es un sueño. –Bill asintió.
-Mis disculpas pueden ser más reales de las que imaginas. –Nos quedamos callados… -Nada mas te pido que me tengas paciencia. –Yo asentí. Por alguna razón no quería despertar…
-Bueno Madison, tengo que irme… Te cuidas mucho.
El sonador sonó imponiendo el silencio, pegué un leve brinquito, tenía que buscar otra manera de despertarme ya que me alteraba el sonido. Me levanté con más energía de la normal, recordando el sueño que tuve… Me quedé en trance en la cama antes de meterme a la ducha, tratando de recordar mi borroso sueño, Me arreglé rápido, ya que estaba llegando tarde al observatorio.
Bajé las escaleras pasé a la cocina y tomé un panecillo para el camino, tomé un taxi en la esquina para poder llegar a tiempo…
Las clases pasaron rápido… caminé apurada como siempre lo hacía y ¿Por qué no? De lo distraída se cayeron todos mis apuntes. Comencé a levantarlos en silencio…
-¿Te ayudo? – ¿y este que hacia aquí?
-Gracias… -Dije sin dejar de ver mis cosas. El se colocó las manos en los bolsillos. -Te he venido a buscar espero que no te moleste. David le habló a su primo y dijo que salías a esta hora –Hizo un ademán acomodándose la gorra. –Pero es que necesitamos comenzar a trabajar.
-Gracias… ¿Tom? –Este asintió, sonrió y seguidamente me abrió la puerta su auto invitándome a subir. Me quedé como piedra, el último que me había ido a buscar a la escuela era Matt. Aun así me senté y coloqué su guitarra con muchísimo cuidado por la parte trasera del coche. Permanecí callada la mayor parte del camino, no sentía tanta confianza como para hablar con Tom, cuando solo lo había visto una vez.
-¿Normalmente eres así de callada? –Su voz rompió el silencio, Tardé algo en contestar…
-No, simplemente no te conozco. –El se quedó serio y miró fijamente al camino.
- ¡Vamos Madison!, No soy como mi hermano. – ¿Hermano? El flacucho odioso y él eran… ¿Hermanos?
-Así que son hermanos. –El asintió.
-El hecho que seamos hermanos, no quiere decir que seré grosero contigo también. –Sus palabras eran sinceras, miré hacia la ventana y llegamos al edificio. Tom ayudó a bajarme y a bajar mis cosas de la escuela, mientras yo sostenía mi guitarra…
Al entrar a la oficina el chico flacucho estaba en uno de los sillones con los brazos cruzados y con la mirada en algún punto muerto de la habitación.
Me miró y me dijo…
-Comencemos a trabajar, así te irás más rápido. –Yo abrí los ojos sorprendida.
-Bill… -Contestó Tom suplicante.
-Es la verdad… -Dije sin demostrar preocupación. – Creo que lo mejor es irme.
-Madison no te vayas… -Tom me había tomado del brazo, lo miré y seguidamente miré mi brazo me incomodó su contacto, al ver esta reacción, me soltó automáticamente.
-No estoy pidiendo que te vayas. –Por fin habló el flacucho, con un tono de obviedad. –Nada más te digo que trabajemos rápido, para que no haya más bronca y todos contentos. –Dijo sarcástico. Tomó una libreta en sus brazos y se dirigió a su hermano. –Tom… -Le habló secamente. –Necesito un tiempo a solas con Madison. –Era la primera vez que llamaba por mi nombre y se escuchaba lindo, ¿Pero qué cosas digo?
-Pero Bill, la música… necesito darles el tono. –Bill Bufó fastidiado.
-No tenemos tiempo -Tom entrecerró los ojos algo enfadado. -Aparte ¿Traes tu guitarra cierto? –Me miró. En ese momento nada más pude afirmar con la cabeza. Tom se despidió de mí con una cara de decepción, no sé cual habrá sido mi reacción.
-Nos vemos Madison. –Tom Desapareció por la puerta.
-Bueno Maddy ¿Comenzamos? -¿Maddy? Solo Matt me llamaba así me quedé como piedra Bill se acercó peligrosamente, su mirada estaba totalmente posesionada en la mía. Mi vista comenzó a nublarse. Bill se quedó serió al ver mi reacción, sin cambiar su expresión… -¿Te vas a quedar viéndome todo el tiempo o te vas a poner a componer? –Reaccioné y me di cuenta que nada más eran coincidencias… mis sueño era realmente estúpido, solo cosas que yo misma alucinaba… Realmente he confirmado que no soporto a este chico.
Dios en verdad no me gustaria que cosas asi me pasaran. Es decir no tengo novio ni nada parecido y estoy mas sola pero creo qe esta fic me alegra algo mi pena interna
ResponderEliminarMe voy poniendo lentamente al día con tu novela!C:
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