
Me miraba con esos increíbles ojos azules, el parecido con Matt era inevitable.
-Te voy a extrañar. –Dije bajando la mirada, para evitar que me viera algunas lágrimas
-Y yo a ti. –La partida de Brooke, era algo que me dejaba un poco más triste de lo normal. –Vendré a visitarte en las vacaciones… Te lo prometo. –Yo solamente asentí, Brooke ya se había dado cuenta que comenzaría a llorar en cualquier momento. El timbre sonó. –Espera. Atenderé la puerta. –Ella se levantó con gracia y abrió la puerta. Y regresó con un sobre en las manos. –Correspondencia. –Agitó los sobres y los dejó en la mesita al costado de la entrada.
-¿Ya empacaste todo? –Pregunté. Prestando mi atención todavía en la correspondencia recién recibida.
-Si, odio empacar, pero a la vez estoy emocionada. –Sonrió de medio lado. -¿Quieres un poco de té?
-Si, gracias. –Comencé a caminar y pude ver ese sobre blanco, parecía de algún hospital o algo parecido. –Brooke, ¿Tus papis están bien? –Ella me miró confundida y asintió.
-Sí. –Me miró extrañada. –La costumbre pues es normal que extrañen a Matt. –Al ver que no había relación con el sobre de aquel hospital, dejé pasar el tema por alto. –A ver cuéntame ¿Cómo son? –Brooke fijó toda su atención en mí. –Tengo curiosidad, ¿Son Lindos? ¿Atentos? –Dejé escapar una risita.
-Son lindos… los dos. –Brooke dejo escapar un pequeño grito histérico.
-¿Más guapos que en la tele? –Comenzaba a dar brinquitos.
-Muchísimo más. –Ella sonrió.
-¡Wow! ¿Quién te cae mejor? –Me dio vergüenza esa pregunta, aunque ya sabía la respuesta.
-Bill, es un poco reservado y no tuvimos un buen comienzo. –Le di un sorbo a mi té, mientras Brooke abría los ojos sorprendida.
-Tom es más amable, he platicado más con el que con su hermano. –Mi móvil interrumpió la plática. –Oh no, es David seguro ya quiere que vaya.
-Pero si no tienes ni media hora aquí ¿Tienes permiso no?
-Sí. –Fruncí el ceño y me coloqué el móvil en la oreja.
-¿Hola?
-Madison, perdón por molestarme sé que me pediste llegar tarde hoy, pero necesitamos de tu ayuda. –Observe a Brooke.
-Voy en un momento.
-Gracias, y discúlpame.
-No hay problema. –corté.
-Tienes que irte ¿Verdad? –Asentí. –Te puedo llevar si gustas. –Sonreí.
-Gracias. –Le di el último sorbo a mi té y salimos rumbo al edificio donde estaba las oficinas de Tokio Hotel. Al llegar David se encontraba afuera con los chicos. Brooke se bajó para despedirse de mí, ya que no la volvería a ver desde vacaciones.
-Te quiero, cuídate mucho. –La abracé. –Te voy a extrañar.
-Y yo a ti, Me llamas cuando puedas. –Le contesté triste, era inevitable que me escurriera una lágrima. –Se subió a su auto y le limpié las mejillas con la manga de mi abrigo, seguramente los chicos se darían cuenta de mis ojos rojos, era inevitable, pero siempre que lloraba me ponía roja hasta las orejas.
-Buenas tardes. –Exhalé de golpe. Esta vez hasta Bill respondió mis saludos, no pude evitar darme cuenta de ese detalle, seguramente porque me vio llegar llorando.
-Discúlpanos, pero era necesario que vinieras. –Me pidió David apenado.
-No te preocupes, ya venía de todas maneras. –Sentí la mirada de Bill posada en mí, y sus ojos centellaron al encontrarse con los míos creando un sentimiento extraño en mí. Ladeé la cabeza para que mi pelo me ocultara el rostro, pero estaba segura que su mirada ya no trasmitía apatía, como las últimas veces. En esta ocasión sus ojos transmitían una especia de preocupación, pero rápidamente hice que en mi mente desaparecieran todo tipo de conclusiones.
-Bueno chicos, vamos al estudio. –Bajamos en silencio los cuatro al estacionamiento podía escuchar los pasos de Bill de tras de mí. Tom venía a mi lado.
-Te has cambiado el color del cabello. –Asentí. –Me gusta. Nos vemos en un rato. –Los gemelos se fueron en el auto de Tom mientras yo me fui con David ahí aprovechó para preguntarme algunas cosas.
-Veo que están haciendo un excelente trabajo. –Miré hacia la ventana.
-Si, son muy profesionales los dos. –David me intimidaba, era una buena persona pero lo veía como un jefe.
-¿Qué tipo de música es la que compones generalmente? –Sin dudarlo dos veces contesté.
-Me guío por influencias pero trato que no suenen igual, los cursos con su primo me ayudaron muchísimo.
-Me gustaría escucharte algún día. –Negué con la cabeza. -¿Por qué?
-Me gusta más estar detrás de mis letras, que cantarlas. –El sonrió.
-Te he escuchado cantar y lo haces muy bien. –Reí nerviosa.
-La composición es lo mío. –Permanecimos, callados el resto del camino al estudio. Me bajé con cuidado de la camioneta de David. Dando un pequeño brinquito, no era baja de estatura, ya que me defendía bien con mi metro setenta y uno. Nada más que ellos eran demasiado altos. Dos chicos ya se encontraban esperando.
-Chicos les presento a Madison, ella ha ayudado a los chicos con las letras y algunos acordes. –El primero en saludarme fue el chico de la cola de caballo. Tendiéndome su mano y apretando levemente, al mismo tiempo me decía su nombre… Georg. Seguido por el de lentes, fue con el único que no tuve que alzar la mirada ya que era de mi estatura, igual que el otro chico se presentó tendiéndome la mano… Gustav, lindo nombre.
Entré primero David se dirigió a los chicos.
-Para comenzar primero grabaremos la melodía. –Tom y los otros dos chicos se fueron a un salón aparte. Dejándome a solas con Bill, vi como se alejaban y cerraban la puerta. Bill me miró.
-Hola… -Dijo con voz tranquila y amigable.
Ando leyendo. Awww! hasta yo lloraria!u_u'
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