
Todo mundo me miraba, no me gustaba ser el centro de atención, bueno… si me gustaba pero no en estos casos. Me miraban con lástima o que se yo. Me quedé como tres segundos en la puerta del aula de clases.
-Bienvenida Madison. –El maestro me sonrió y me invitó a tomar asiento. Tomé el que estaba más pegado a la puerta. Saqué mi block de partituras y comencé a tomar unos cuantos apuntes, la clase de solfeo me aburría mucho, pero lo que yo quería era distracción así que el tiempo paso volando. Al terminar mis clases, decidí regresar caminando a casa, normalmente Matt pasaba por mi todos los días. Pero aun así no me molestaba caminar, al contrario me relajaba. Me llamó la atención que uno de mis profesores estaba fuera de un bar, hablando por el móvil, sentí vergüenza… así que caminé un poco más rápido.
-¿Madison? –Me puse nerviosa al escuchar mi nombre, gire para mirarlo. -¿Cómo estás? –Se acercó y me abrazó, el me daba clases de composición. Mi clase preferida.
-Bien. –Contesté secamente sin ser grosera.
-¿Qué te trae por aquí? No te he visto en el conservatorio.
-Vengo de ahí, hoy regresé. –El sonrió. Sin querer dirigí la vista hacía el bar, escuchaba que un grupo ensayaba o algo por el estilo. -¿Y usted como ha estado? –El suspiró.
-Estoy en un proceso de audiciones, para un grupo…es el bar de uno de mis primos. ¿Quieres asomarte? –La verdad no quería hacerlo, pero el grupo se escuchaba realmente bien.
-Tal vez en otra ocasión. –Dije algo incomoda. –Es que ando algo apurada, pero me gusta el sonido. –El asintió.
-Si, realmente son buenos, me gustaría que vinieras un día para escucharlos.-Me tomó por el hombro.
-Claro que sí, pronto… -me sonrió, era uno de mis mejores maestros, aparte era muy joven, a comparación del viejo que me daba solfeo. –Bueno, me tengo que ir. –Comencé a despedirme.
-Me dio mucho gusto verte, y me dará más gusto verte por aquí. –y sonreí fingidamente.
-Adiós. –Me despedí.
Continué caminando hacía mi casa, Frank el novio de mamá ya había llegado, abrí la puerta y colgué mi abrigo en el pequeño armario detrás de esta.
-Buenas tardes… -Frank se asomó y me abrazó cariñoso, haciendo que despegara mis pies del suelo.
-¡Hola pequeña! ¿Cómo te fue? –Me bajó y me abrazó mientras caminábamos juntos hacía la cocina.
-Bien, como siempre. –El me enseñó una gran sonrisa. Frank era el que pagaba mis estudios en el conservatorio, la colegiatura es muy cara y mamá no podía financiármela, pero a pesar que no es mi padre, me trata como si fuera su hija, así que siempre trataba destacar, para regresarle todo lo que ha hecho por mí.
-¡Esa es la actitud! –Desde que yo tenía tres años mi madre y Frank son novios, nunca los había visto pelear, ni insultarse ni nada, eral la pareja perfecta, se adoraban, era admirable.
-Brooke llamó. –Esta vez fue mi madre la que habló. –Quiere hablar contigo, algo de una reunión o yo que sé. –En ese momento recordé y me llevé la mano a la frente.
-Su cumpleaños. –Subí corriendo a mi habitación y tomé el móvil. Le marqué directo aventándome a la cama y esperé unos segundos a que me diera el tono. Y contestó -¡Felicidades! –Ella rió.
-Lo olvidaste… -En verdad lo había hecho, pero me había acordado a tiempo, así que le inventaría un pretexto tonto.
-¡Claro que no! El móvil se me quedó sin carga desde temprano y pues, estoy llegando directo a hablarte. –Ella soltó un pequeño “hum”
-No te preocupes, estas perdonada por olvidarlo. -¡Dios! A esta mujer no se le escapaba nada. –Madison, mis papás me han organizado una reunión con mis amigos en un pequeño bar, me gustaría que fueras. –No había salido desde que… bueno ustedes ya saben. Y aun no tenía ánimos de hacerlo, pero Brooke sabía de qué manera hacerme convencer.
-No lo sé… -Ella me interrumpió.
-¡Madison! Yo también extraño a mi hermano, pero la vida sigue, mis papas lo hacen por mí, eres mi mejor amiga y quiero que estés presente… -Me quedé callada unos segundos. –Te lo pido por favor.
-Está bien… -Ella soltó un gritito de festejo.
-Bueno, yo paso por ti en un rato…
Que casualidades, el bar era el mismo, donde había pasado en la tarde, pude ver que mi maestro, estaba en la entrada, al mirarme pude ver la emoción de su mirada.
-Mi alumna favorita. –No me gustó mucho el comentario, pero aun así me sonrojé. –Qué bueno que viniste
-Es el cumpleaños de una amiga. –Señalé a Brooke con el pulgar, y ella sonrió.
-Felicidades. –Brooke le dio las gracias.
-Madison, voy a entrar, te espero en un momento. –Yo asentí.
-El grupo que se presentará hoy está maravilloso. Espero que te guste. –Mi profesor fue interrumpido por alguien.
-Disculpen. –Se dirigió a ambos y luego con mi maestro. –Daniel, los chicos no tardan en llegar, quiero la zona del segundo piso despejada si no te molesta. –Mi maestro se llamaba Daniel. El le sonrió y le dio una palmadita en la espalda.
-No te preocupes, ya está libre. –Los dos me miraron, de pronto me sentí observada. -¡Soy un grosero! Te presento a Madison Müller, ya te había platicado de ella, es mi mejor alumna. – ¿Le había hablado sobre mi a un desconocido? Sentí un poco de nervios.
-Mucho gusto Madison, soy David, lamento dejarlos pero pues, tengo trabajo aunque no lo crean. Que pasen una linda noche. –Se despidió de nosotros.
-Bueno profesor tengo que entrar. –Dije con cara de circunstancia.
Ya no quería estar en ese lugar, no me sentía bien, estaba sentada sola en una esquina del bar, de pronto la música se detuvo, mi maestro y Brooke se subieron al pequeño escenario.
-Gracias por acompañarme en este día, a pesar de que sentimos una gran ausencia, quiero agradecerles que me hayan acompañado y pasar un momento agradable. Madison, me vas a asesinar –Se dirigió a mi desde a lo lejos. Todos me buscaban en la mirada, sentí el calor subir a mis mejillas y una necesidad de salir de ahí huyendo. –Pero me encantaría que pasaras y nos tocaras algo. –Yo me negué desde lo lejos, no quería, no me sentía lista. –Por favor. –Me pidió Brooke a lo lejos. Alguien me llevó hasta la orilla del escenario y me dieron una guitarra, una sensación extraña me llegó, ahora más que nunca sentí su presencia, Las luces me lastimaban el rostro, al acostumbrarme a ellas Vi el rostro de Matt y su mirada se encontraba con la mía. Parpadeé varías veces para saber si no alucinaba de nuevo… Matt ya no estaba, en su lugar estaba la perfección en persona… Me miraba con muchísimo interés.
Pero su presencia me hacía sentir seguridad, me incitaba a tomar esa guitarra y sacar lo mejor de mí, la sonrisa se me vino al rostro, volví a mirarlo y el ya sonreía. Me tendieron el micrófono.
-Estem… Esta canción va dedicada, para ti… Te extraño. –Comencé a Tocar la primera canción que le compuse a Matt, en ese instante, su presencia se hizo más fuerte, Buscaba esa mirada que me daba tranquilidad. Esto era ridículo, no podía depender de la mirada de un extraño para poder tocar. Dejé la canción en la mitad. Felicité de nuevo a Brooke. Y bajé rápidamente del escenario.
Hay voy a llorar, me da cosa que las cosas aì pasen bue no se si pasan pero siempre he pensado que si, creo que es algo lindo no e me gusta...hay a quien engaño amo esta fic.
ResponderEliminarAquí me quedé, eso creo, si, si *-* me pongo a leer como loca y te comento de nuevo :)
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