
Esquivé a algunas personas, la música se comenzó a escuchar de nuevo, por el momento no me quería encontrar con Brooke así que me fui a un lugar seguro, El primo de mi profesor, del cual ya no recordaba su nombre, empujó a unas personas delante de mí, estaba con un chico de trenzas el cual tenía la cara llena de preocupación, se acercaron a otra persona… los dos estaban pendientes de esta. No pude evitar ver la escena porque los dos corrieron a la velocidad de la luz. Los ignoré y entré a los sanitarios. Me senté en los lavamanos y prendí un cigarrillo, las lágrimas no tardaban en salir de mis ojos. Creo que ya era hora de irme a casa, apagué el cigarrillo en la mitad y lo tiré. Me fui sin despedirme.
Odiaba estas fechas era cuando más frío hacía, me enrollé mi bufanda al cuello. Comencé a caminar…
-Madison… ¿Verdad? –al escuchar mi nombre, di un pequeño brinco. Era el primo de mi profesor. –Yo asentí, mientras él se bajaba de su camioneta negra, dejándola aun en marcha. –Me gustaría que platicar contigo lo más pronto posible. –Sacó algo de su chaqueta, leí la pequeña tarjeta y solo así pude recordar su nombre. –Me gustó tu actuación de hoy, mi primo tenía razón. –Yo me quedé de piedra y guardé la tarjeta en el bolsillo.
-Gracias, -Contesté sin emoción. –Lo haré algún día. –El se despidió y yo continué con mi camino. Mi móvil comenzó a sonar.
-¡Me abandonaste! –Era Brooke, su voz se escuchaba molesta.
-Lo siento, no me sentía bien ya estoy llegando a casa. –Mentí no estaba ni en una esquina del bar.-Aparte tengo Clases mañana y he faltado mucho.-me excusé.
-Bueno, cuando llegues a tu casa me mandas un mensaje de texto. –Me ordenó.
-Lo haré, no te preocupes. –Colgué el móvil, la verdad estaba muy obscuro, comencé a sentir miedo, así que mejor tomé un Taxi. En el camino hacia mi casa, saqué del bolsillo de mi pantalón la pequeña tarjetita, la cual ya se había doblado de una esquina… David Jost y tenía un número, la verdad no me interesaba hablar con él.
Me levanté con más energía de lo normal. Por primera vez en mucho tiempo pude dormir ocho horas seguidas, recordé lo de la noche anterior, me pasé piense y piense, antes de dormir en el primo de mi profesor, no sé… pero sin pensar tomé la tarjetita… ¿le llamo o no? Tomé el teléfono de mi casa… -Él dijo que quería que habláramos los más pronto posible. –Murmuré, marqué los números rápidamente guiándome de la tarjeta.
-¿Hola?- contestaron. Me quedé callada unos segundos… -¿Hola?
-Ho… Hola, habla Madison Müller. –No escuchaba nada en el otro lado de la línea.
-¿Madison? ¿Quién?... –Sentí vergüenza, ya no me recordaba.
-Disculpe… -Miré de nuevo la tarjeta. -¿David Jost?
-¡Ahh! Buscas a David, lo siento habla su asistente, ahora te comunico… -Esperé unos segundos.
-¡Hola! Esperaba tu llamada, Perdón pero no tengo mucho tiempo, ¿te parece si mejor te veo en mi oficina? -¿Qué? Esto no me gustaba que hacia yo hablándole a un desconocido y este invitándome a hablar a su oficina…
-Si, está bien… ¿A que hora? – El pobre hombre sonaba desesperado.
David y yo quedamos de vernos en su oficina después de que yo saliera de clases. Llegué a un gran edificio al parecer una disquera, sentí un escalofrío. Me aferré de la guitarra de Matt y entré. Al llegar donde me habían indicado, me senté en una salita, me descolgué la guitarra y la dejé en un lado. Entraron dos personas.
-Con cuidado… ¿Te sientes agitado? –Entraron discutiendo. Evité mirarlos, era una situación incómoda.
-No soy un inútil Tom. –Contestó uno, se quedaron callados alcé la mirada y los observé, ningunos de los dos notó mi presencia, uno se sentó con dificultad.
-Pero tú eres un necio, caminas muy rápido. –Le reclamó.
-Déjame en paz. – Ellos peleaban…Fijé la vista en mi guitarra, claramente vi cómo se deslizaba hacia un lado y calló al suelo.
-No, No, No… -Me levante rápidamente le saqué la funda y la revisé por todos lados a ver si no le había pasado nada. ¡Gracias a Dios! Ni un rasguño. Esas dos personas me observaron, el más delgado de los dos bufó burlonamente y el de trenzas se levantó.
-¡¿Es una Lutier Hughes Manson?! –Yo asentí. -¡He rogado que me ensamblen una! -Yo metí la guitarra de Matt celosamente en su funda, a él no le gustaba que cualquier persona tocara.
-Es solo una guitarra, no seas ridículo Tom. –Volvió a hablar el chico delgado que fastidioso era.
-¿Madison? –El famoso David salió de su oficina y luego miró a mis odiosos acompañantes. –Chicos, que bueno que llegaron pasen los tres. Yo abrí los ojos como platos… ¿entrarían ellos conmigo? Perece que estarían presentes en la plática. El flacucho se levantó con dificultad y entro primero a la oficina, el de trenzas fue más amable y me cedió el paso. Me senté en una de las sillas frente al escritorio.
-Bueno chicos, ella es Madison… Trabajaran con ella para las nuevas letras. –dijo con voz pausada… ¿Que yo que? -Siento que sea así de rápido, pero tenemos que comenzar a trabajar rápido el tiempo se nos viene encima… -Yo lo interrumpí.
-Espere…-Ordené mis ideas –Pero ni si quiera me preguntó si quería. –David solo sonrió. –Yo todavía estudio… no me conviene. –El sacó una carpeta de CD’s con mi nombre y las regó en su escritorio.
-Mi primo me dio estas canciones tuyas… me encantan, aparte me dicen que ya vas a terminar, y no creo que tenga nada de malo, aparte ya saldrás de vacaciones ¿no?
-Yo no quiero trabajar con ella. –Salió la voz de uno de los chicos fastidiosos. Y me apuntó –Me haces sentir inútil.
-Bill, tenemos poco tiempo y lo que necesitamos es meterle velocidad a esto. ¿Madison nos ayudaras? ¡Por favor! –Me rogó, abrí los ojos como platos al estudiar sus palabras. Aparte uno de ellos ni si quiera me conocía y ya se había negado a trabajar conmigo. Sentí vergüenza.
-No puedo lo siento. –Me negué.
-¿Ves? No la necesitamos, pierdes tu tiempo con ella. Quiero hacerlo yo, es mi música. –Pero que odioso. Fue muy grosero al referirse a mí -Gracias por venir…. ¿Cuál es tu nombre?
- Ma – Di – Son… pareces un retrasado. – Me defendí. El de trenzas dejó escapar una risita.
-Bueno, comoseaquetellames ¡Gracias nosotros te llamamos! –Dijo sarcástico. Cruzándose de brazos.
-Lo siento Bill, no voy a cambiar de opinión. –Este abrió la boca sorprendido e intentó discutir. –Madison ¿Podemos hablar un segundo? –Este me sacó de la oficina y me llevó a la salita donde había estado sentada anteriormente. –Te lo suplico, mi primo me ha hablado maravillas de ti y ahora no tengo tiempo para buscar a alguien, él es maestro del mejor conservatorio de Música de toda Alemania, y confío en su palabra, solo te pido ayuda con las letras. –Sonaba desesperado yo me quedé pensativa unos segundos.
-Está bien, pero nada más le pido que respete mis horarios de clase. –El asintió. –Y que el chico flacucho cambie de actitud. –El soltó una risita burlona. –No te preocupes, Bill es algo orgulloso, nada más. Pero sabe que necesita ayuda, nada más que no lo acepta.
-Está bien… -Él se quedó sonriente.
-Bienvenida… Comenzamos mañana, no vayas a faltar… -yo asentí… Ni siquiera sabía a lo que me estaba metiendo…
Hay me dio cosa, jajaja me da risa que Bill camine mal jajaja ya pero poniendoe seria m gusto el capi :)
ResponderEliminarMentira, había quedado aquí xd
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